“La felicidad no está en vivir rápido, sino en vivir en equilibrio con nuestro planeta”. Esta frase pronunciada en el VII Congreso Edificios Energía Casi Nulo resume la filosofía de un intenso camino hacia la sostenibilidad en el que el compromiso social es clave para salvar el planeta y, por lo tanto, salvarnos a nosotros mismos.

Las herramientas están sobre la mesa para construir un nuevo modelo que nos permita, no solo abordar el cambio climático, sino también cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible, entre ellos la lucha contra la pobreza energética. En este camino, la descarbonización de la edificación es clave.

“La edificación existente es responsable de aproximadamente el 40% de las emisiones de CO2 en la Unión Europea. Reducir la demanda energética de los edificios significa que se reducen las emisiones de CO2 a la atmósfera, por lo que la descarbonización de la edificación juega un papel fundamental”, apuntan desde Ética Arquitectura.

 

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Bases de una edificación eficiente

Las nuevas normativas europeas ayudan a conseguir ese objetivo marcando los mínimos por los que ha de regirse el sector. La UE emitió en 2012 una directiva para reducir las emisiones, y la trasposición de esa directiva en las legislaciones de los países miembros debe entrar ya en vigor. En términos prácticos indica que desde 2021 todos los nuevos edificios deben ser de consumo de energía casi nulo (nZEB- Near Zero Energy Buildings).

En España muchos profesionales del sector comprometidos con la sostenibilidad ya se han adelantado y apuestan por una arquitectura y una edificación sostenible, más allá de los mínimos marcados por la normativa.

 

¿Qué es un Edificio de Consumo Casi Nulo?

La directiva europea considera un edificio de consumo de energía casi nulo aquel que tiene un alto nivel de eficiencia energética para su normal funcionamiento y en el que la baja cantidad de energía que necesita debe estar cubierta, en gran medida, por energías renovables producidas en el entorno del edificio. Para ello han de aplicarse sistemas pasivos para reducir la demanda y sistemas activos que permitan satisfacer de forma eficiente las necesidades de climatización, agua caliente o ventilación con la generación de energía renovable in situ.

Aunque la última actualización del Código Técnico de Edificación en España ha acotado las condiciones, lo cierto es que se trata de una normativa abierta a interpretaciones, por lo que muchos han optado por aplicar el estándar de certificación, Passivhaus, que ya aplican otras ciudades europeas como Francia o Bruselas. Un estándar más exigente, que se basa en una definición funcional y en una cuantificación energética común a todos los países que permite cuantificar el estándar de alta eficiencia con números muy concretos.

“El sistema Passivhaus tiene un aspecto muy interesante porque, en primer lugar, limita la demanda de energía y luego, el segundo paso, sería cómo generar la energía in situ renovable”, explica el consultor Passivhaus Oliver Style.

Algo que se traduce además en un mayor confort y calidad del aire interior ya que, destaca el fundador de Energiehaus Arquitectos Micheel Wassouf, “es una vivienda que en los días más fríos y más cálidos del año es capaz de mantener el confort en el interior aportando la energía necesaria para calefacción y para refrigeración a través de un pequeño caudal de aire que necesitamos sí o sí para ventilar las casas”, añade.

La imagen de Energiehaus Arquitectos muestra las claves de los edificios de energía casi nula siguiendo el estándar Passivhaus.

 

La clave para conseguir los objetivos de Edificio de Consumo Casi Nulo

Los expertos en edificación sostenible lo tienen claro. Para el arquitecto Iñaki del Prim, “los Edificios de Consumo de Energía Casi Nulo son una realidad, son una necesidad y son una obligación ética. Y creo que la manera más adecuada de conseguir estos edificios es mediante estrategias pasivas. Ahí estándares como el Passivhaus nos llevan a edificaciones de este tipo con rigor”.

¿Dónde está la clave? Para Ética Arquitectura “en el diseño pasivo del edificio”. Eso significa que “gracias a los recursos que la propia arquitectura posee y a los condicionantes propios de la situación, emplazamiento y localización del edificio conseguimos, por ejemplo, que el edificio se calefacte solo, que no se sobrecaliente en verano, o que la energía que hemos empleado en climatizarlo no se pierda en el momento en que desconectamos los sistemas”.

Estamos además hablando de un edificio que tiene poca demanda energética y eso se consigue, explica Oliver Style, mediante la envolvente térmica, que es la piel del edificio. “Una envolvente térmica bien diseñada con pocas pérdidas energéticas. El concepto es tener un abrigo continuo por todo el edificio que en invierno mantenga el calor dentro y en verano mantenga el calor fuera”.

Una edificación que, no solo protege el planeta, sino que proporciona un mayor confort para quienes los habitan. “Si concebimos un edificio simplemente como una máquina y hay que reducir energía que necesita esa máquina nos vamos a equivocar. El edificio es para las personas y el objetivo siempre tiene que ser crear espacios saludables y confortables”, apunta Oliver Style.

Imagen: Genars. Los Edificios de Consumo Casi Nulo incrementan el bienestar de los usuarios como esta residencia de mayores en Barcelona.

 

Los seis ejes básicos, resume Micheel Wassouf, son el aislamiento térmico, unas buenas ventanas, control de puentes térmicos, ventilación controlada, producción solar, y hermeticidad del aire, donde Finsa ha sido una de las primeras empresas que ha certificado un elemento constructivo que es el superPan Tech P5 para la hermeticidad”.

 

Los materiales en los Edificios de Consumo Casi Nulo

Tan importante como el diseño son los materiales. Aunque en cuestiones energéticas se puede conseguir un edificio eficiente y confortable a priori usando cualquier material del sistema constructivo hay ciertos materiales más aptos para este tipo de edificaciones. Uno de ellos: la madera.

Oliver Style, explica que la madera tiene una conductividad térmica más baja que otros materiales, un 0,13 frente al 2,5 del hormigón o 50 del acero. “Si usamos una estructura de madera comparado con una estructura de hormigón armado o una estructura metálica estamos usando un material que ya, por sus propiedades térmicas, conduce menos calor y, por lo tanto, habrá que hacer menos esfuerzo para reducir las pérdidas”, señala.

A estas propiedades se añaden otros aspectos que lo hacen especialmente adecuado para edificios eficientes. En opinión de Iñaki del Prim, este material “tiene capacidad aislante, capacidad de regulación hidrotérmica elevada, es sostenible y tiene una versatilidad enorme. No limita las capacidades proyectuales de un edificio. Tú puedes diseñar lo que quieras en madera siempre que lo pienses”.

Imagen: Jorge Allende. Iñaki del Prim utiliza la madera en el 95% de sus trabajos por sus propiedades constructivas y su sostenibilidad.

 

Los expertos coinciden en que la madera no sólo aporta ventajas desde el punto de vista constructivo, sino medioambiental, y a lo largo de todo el ciclo de vida. Repercute en la sostenibilidad durante el uso del edificio sino también en su concepción, fabricación, construcción y hasta en la desconstrucción y reutilización de los componentes. Si se analiza desde la extracción de material hasta la gestión final de los recursos reutilizables desde el punto de vista medioambiental, desde la extracción del material a la gestión final de los recursos reciclables tras el derribo “los materiales pueden ser los 2/3 de las 3/4 partes del impacto” en un ciclo de vida en el que la fase de uso es de unos 50 años, explica Gerardo Wadel, socio fundador de Societat Orgánica.

Por eso, insiste, la madera es tan importante. Porque “si hablas de carbono, el propio crecimiento del árbol necesita ese carbono, con lo cual hay una absorción que te da un material que no solo lo evita en su proceso de fabricación, sino que, al revés, tiene un ahorro que va a ayudar a otros materiales para que el carbono de construcción del edificio sea muchísimo más bajo o sea prácticamente nulo. Es renovable, por lo tanto, el árbol que estás cortando, con ese carbono secuestrado, ha sido reemplazado por otros árboles que lo sustituyen. Eso está medido y certificado y cuando lo compras es seguro. Es reutilizable. Puede ser reutilizado para otra obra o puede hacerse el reciclado del material para fabricar nuevos tableros. Lo mantienes constantemente en el ciclo técnico: o se reutiliza o se recicla, pero no se convierte en residuos y, por lo tanto, el carbono no regresa a la atmósfera, no se convierte en emisiones de efecto invernadero”.

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Objetivo: la rehabilitación energética

Pero ¿hasta qué punto es cuantificable la mejora energética?  Las mediciones realizadas señalan que diseñar y construir Edificios de Consumo de Energía Casi Nulo puede suponer una reducción de la demanda energética de hasta un 90% respecto a un edificio convencional, y ese tanto por ciento es proporcional a la reducción de las emisiones de CO2.

Estos parámetros pueden aplicarse tanto a obra nueva como a una rehabilitación integral. En Energiehaus han trasladado estas mediciones al ámbito de la rehabilitación a partir de las reformas que están realizando. “Con ese ahorro del 90% hemos hecho un cálculo de qué pasaría si en Barcelona todas las viviendas se rehabilitaran bajo el mismo estándar, el de Passivhaus, y se podría apagar una central nuclear. Sería el equivalente a lo que genera anualmente una central como la de Ascó. Es solo una muestra para reflejar el potencial”, destaca Wassouf.

Imagen: Álvaro Valdecantos. Diseñado por Energiehaus Arquitectos, con el restaurante KOH se ha reformado en Barcelona por primera vez un espacio de uso gastronómico siguiendo los criterios EnerPhit.

 

Pero ¿es posible abordar esa rehabilitación integral en el elevado parque de viviendas que hay actualmente? Cuatro de cada cinco edificaciones son ineficientes desde el punto de vista energético, y muchas de las casas construidas antes de 1979 incluso carecen de aislamiento térmico.

Los expertos coinciden en que desde el punto de vista constructivo y financiero es viable, sin embargo, existe una gran barrera, la social. Los edificios no son solo corazas, están habitados. Ese es el mayor hándicap, el logístico. Sin embargo, es un ámbito que es imprescindible abordar. “Haremos pocos edificios de obra nueva que puedan ser de consumo prácticamente nulo en fase de uso, y neutros en carbono en todas las fases en el ciclo de vida. Esto, a lo mejor en 10 años termina siendo el 5% de todo el parque edificado. El otro 95% viene de la normativa anterior al Código Técnico de la Edificación y todo esto que tenemos es realmente lo que hay que atacar con la rehabilitación. Y la rehabilitación energética cumpliendo objetivos estrictos es muy poca parte de la rehabilitación que se hace”, explica Gerardo Wadel.

Reconoce que es una “tarea titánica” pero existe la oportunidad de abordarla, especialmente cuando en la actualidad las rehabilitaciones que se hacen son actuaciones funcionales y estéticas, pero no se abordan las energéticas.

Por eso, añade, no podemos quedarnos impasibles, sino que “hay que intervenir en rehabilitación todo lo que se pueda y hasta donde lleguemos. ¿Alcanzará? No, no alcanzará, pero yo no debería cruzarme de brazos con la vivienda que tengo mientras espero a que se rehabilite el edificio. Lo tengo escaso de calidad térmica en las carpinterías, o de aislamiento, o resulta que no tenemos nada de energía renovable y las instalaciones son ineficientes… Una comunidad organizada, concienciada, formada, motivada, con eso puede hacer maravillas”.

 

Los retos de futuro: edificios de energía positiva

Donde antes el objetivo final era conseguir Edificios de Consumo de Energía Casi Nulo, ahora éste es el punto de partida. La propia UE ha marcado el horizonte. En el 2030, los edificios de obra nueva deberían de ser neutros en carbono en el ciclo de vida y en el 2050 debería existir la neutralidad en el parque edificado.

Para ello es necesario, no solo ir en la dirección adecuada sino a la velocidad correcta para tratar de alcanzar un nuevo reto de futuro que para Ética Arquitectura está claro: “La construcción de edificios de energía positiva, es decir, que produzcan más energía de la que consumen”.

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