La idea reformula todo lo que hasta este momento triunfa en Internet. Rompe las bases de los algoritmos que posicionan a quienes generan contenido chocante y de consumo casi instantáneo. Los jardines digitales son todo lo contrario. Invitan a pararse, a pensar, a reflexionar y a generar espacios que reflejen la personalidad y gustos de sus autores.

Alejados de los formatos estandarizados que proponen las plantillas de los nuevos programas para crear páginas web y del ruido de las redes sociales como Twitter o Facebook, los digital gardens se presentan como la pócima perfecta para que Internet consiga echar el freno de mano como reclama un nutrido grupo de usuarios.

Aunque han ganado popularidad recientemente, el concepto de los jardines digitales surgió en 1998 cuando Mark Bernstein introdujo la idea del hypertext garden. Como recoge un reportaje de la revista MIT Technology Review, Bernstein explicaba en esa especie de manifiesto fundacional que “el jardín es una tierra de cultivo que deleita los sentidos, diseñada para el deleite en lugar de para la comodidad”.

Imagen del manifiesto de Bernstein que dio origen a esta corriente en Internet.

 

Los jardines digitales pierden de vista a la audiencia

Una de las características principales de los digital gardens se refiere a su contenido, que parece inabarcable. Desde una receta de comida que te gusta hasta un comentario sobre el libro que acabas de leer. Eso sí, todos suelen encontrar una temática especializada a la que le prestan atención y la desarrollan conforme van profundizando en ella. Se modifica las veces que haga falta y no están sometidos al encasillamiento que da el soldarse a la actualidad.

En el fondo, los digital gardens no prestan atención a la audiencia potencial que puedan tener, sino que tratan de expresar un desarrollo personal. El consultor especializado en marketing digital Tom Critchlow, que lleva años encargándose de regar su jardín digital, lo explica de la siguiente manera para la MIT Technology Review: “Con los blogs, estás hablando para una gran audiencia, mientras que en un jardín digital estás hablando contigo mismo. Te concentras en aquellos temas que quieres cultivar a lo largo del tiempo”.

“Su contenido no lo encontrarás en Twitter y nunca se borra”, recalca la diseñadora Maggie Appleton, quien incide en la variedad de temáticas que se pueden encontrar en los digital gardens: “Todos acabamos reflexionando sobre cosas raras, pero es que en los digital gardens no hay límites”.

 

Creadores de jardines digitales y programación

Si en el fondo de lo que se escribe en los digital gardens no hay límites, en la forma tampoco. De hecho, una de las características principales de estos espacios es que huyen de las plantillas que suelen ofrecer las aplicaciones para generar páginas web y buscan la simplicidad que solían tener las antiguas páginas basadas en el lenguaje html.

Por este motivo, los creadores de digital gardens son personas con conocimientos de programación y que están acostumbradas a la generación de productos en entornos online. “Los digital gardens son una reacción brusca al Internet al que nos hemos acostumbrado a regañadientes, donde las cosas se vuelven virales, el cambio es despreciado y los sitios son unidimensionales. En los perfiles de Facebook y Twitter encontramos espacios bien diseñados para nuestras fotos y publicaciones, pero los entusiastas de los digital gardens rechazan esos elementos de diseño fijos”, comenta la periodista Tanya Basu.

En este punto encaja la historia de cómo Sara Garner acabó creando su propio digital garden. Esta ingeniera informática estaba construyendo su página web personal desde donde iba a enlazar a sus perfiles en redes sociales y a los trabajos más importantes que había realizado. Pero cuando terminó se dio cuenta de que la página no representaba lo que realmente era ella y decidió hacer un digital garden enfocado en los museos. A través de ese punto, quizás la gente la podría conocer un poco mejor o al menos ella verse más identificada con el site.

El diseño de los digital gardens recuerda al de las primeras páginas web.

 

Jardines digitales y conexiones

El intercambio de información y contenidos de los blogs se ha ido canalizando a través de las redes sociales, que permitían modos de comunicación bidireccionales e instantáneos. Sin embargo, los digital gardens son espacios más silenciosos, donde no se buscan reacciones inmediatas, sino ir profundizando en el conocimiento de un determinado tema mientras vas enlazando a otros digital gardens de donde nutres tus pensamientos.

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