Tendemos a pensar en la arquitectura y la construcción como un proceso cuyo final es un edificio. Por ese lugar construido pasarán personas para habitarlo, visitarlo, trabajar, recibir un servicio o adquirir un producto, entre otros múltiples usos. Pero ¿qué pasa si ampliamos el foco y miramos hacia un futuro más lejano? ¿Se mantendrá ese edificio en pie y seguirá en uso como si fuera una antigua edificación romana o su ciclo de vida tiene un final? Y ¿cómo será ese final? ¿Una demolición? ¿Adónde irán los restos de esa torre de pisos que se quiere sustituir? En los últimos años, con la popularización de la filosofía de economía circular se ha comenzado a aplicar también ese marco de pensamiento al sector de la construcción. La madera es uno de sus mejores aliados.
“Los edificios tienen una vida finita y estaría muy bien que, una vez que acaba su vida útil, no fuera todo un residuo”, explica Felipe Vieites, director de ACTIA, factoría especializada en la industrialización de edificios en madera nacida de la colaboración entre la constructora CERTIS y el estudio de arquitectura Ruiz Larrea, una de las empresas participantes en las ponencias del Fórum Internacional de Construcción en Madera 2026. Gracias a la construcción industrializada, lograr esa circularidad es más sencillo.
“Como necesariamente tienes que diseñar para ensamblar, puedes hacerlo también para lo contrario, para desensamblar o desmontar”, asegura el experto. Una de las estrategias en las que se está trabajando para ello es la de optar por uniones cada vez más en seco. “Se huye cada vez más de adhesivado para llevarlo todo hacia uniones mecánicas, con tornillería y herrajes que permiten tanto ensamblar de manera mucho más eficiente como pensar en un desensamblaje y un reaprovechamiento del material para una posterior reutilización”, señala.

Madera + arquitectura + industrialización: el win-win
Aunque todo lo explicado hasta ahora podría conseguirse con otros materiales, la madera aporta una serie de ventajas que suman a esa circularidad buscada. Como recoge el informe Circularity Concepts in Wood Construction, elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) en 2023, si viene de un bosque bien gestionado, la madera es un material renovable que, además, se produce gracias a una energía también renovable, la del sol. No menos importante es que se trata de un sumidero de carbono, como destaca Vieites. “Hoy por hoy la madera es el único material que cuando crece secuestra CO2 de la atmósfera y lo almacena. Si somos inteligentes cuando, de manera controlada, cortamos esa madera para la construcción, estamos secuestrando durante décadas ese CO2 en forma de edificio”, relata.
El informe de la FAO enumera algunos beneficios más de usar este material para la arquitectura: es firme y a la vez ligero, lo que permite erigir construcciones más altas; es un aislante térmico natural, por lo que protege del calor y, a la vez, evita su pérdida; es reciclable, ya que se puede reutilizar al final de la vida útil de la edificación o convertir en energía a través de la combustión; y, además, es bonito y saludable para los seres humanos.

Cómo diseñar para la circularidad
A la hora de diseñar un edificio pensando en que se quiere que impulsar su circularidad, una estrategia que, para Vieites, es fundamental, es la de estandarizar y modular. Es decir, que las soluciones, “sin ser restrictivas”, tiendan a utilizar componentes estandarizados y modulares que sean “fácilmente intercambiables”. ¿Para qué serviría esto? Un ejemplo: una pared de carga, que tendrá siempre 140 mm de espesor, independientemente de lo que mida de largo o de ancho. “Eso hace que sea muy fácil intercambiar piezas y reutilizarlas, reaprovecharlas en otros procesos. Con esto, se reduce mucho el desperdicio”, indica.
Ver esta publicación en Instagram
Otro de los elementos importantes en esa arquitectura pensada desde la circularidad es el de elegir materiales de proximidad. “Esto es más fácil de lo que parece y tiene un impacto muy grande en el transporte y en su reutilización”, sostiene. En este sentido, en países con producción maderera que, además, se genera de forma sostenible (y así está certificada), la utilización de este material es incluso más recomendable. “En muchos casos era más circular la construcción hace 400 años, porque no podían utilizar otra cosa que no fuera lo que estaba justo al lado de la obra que iban a construir. Por tanto, no venían materiales exóticos en la otra parte del mundo y evidentemente el coste del transporte era más pequeño, porque iba a hacerse con materiales de la zona”, elabora el experto.
Algunos ejemplos de edificios circulares
Hay ya muchos ejemplos “maravillosos” de construcciones circulares en madera, comenta Vieites, pero más que escoger uno, prefiere quedarse con “ese movimiento hacia ser consecuentes con el uso que le damos a los edificios y con el hecho de que tienen una vida útil y en algún momento desaparecerán”. Lo que sí escoge es un caso ya antiguo de arquitectura en madera pensada para montar y desmontar: el pabellón de Japón en la Expo de 1992. “Aparte de ser, posiblemente, uno de los pabellones más bonitos que hubo en toda la Expo, fue un edificio concebido para ser montado y desmontado y trasladado de nuevo de vuelta a Japón. Para mí es un ejemplo precioso de circularidad en el sentido de decidieron que no podían permitirse el lujo de construir un edificio y destruirlo, sino que el ejercicio era diseñarlo para transportarlo, ensamblarlo, desmontarlo y llevárselo de vuelta para que tuviera una segunda vida útil”.

En el informe sobre circularidad en madera de la FAO destacan algunos otros casos de buenas prácticas para impulsar este tipo de construcción que ya están en marcha en distintos lugares del mundo:
Holzhochhaus (Viena, Austria)
Conocido también como Hoho Wien, se trata de un edificio de 24 pisos (dos de ellos subterráneos) construido en madera en el distrito vienés de Seestadt Aspern. Se utilizó hormigón únicamente cuando era absolutamente necesario, con lo que las emisiones de CO2 del proyecto fueron muy bajas, y además se optó por un diseño modular. Se calcula que la cantidad de energía ahorrada fue equivalente a un coche recorriendo 40 km diarios durante 1100 años.
Ver esta publicación en Instagram
Unbuilders (Canadá)
Las demoliciones causan en Canadá millones de toneladas de residuos todos los años, de las cuales un 37 % es madera válida para su reutilización. Unbuilders es una compañía que se dedica al desmantelamiemto de edificios para recuperar ese material, que tratan, reciclan y venden.
Ver esta publicación en Instagram
Centro de Promoción de la Madera (Jata, Polonia)
Este centro, construido siguiendo los principios de las edificaciones pasivas y pensando en su circularidad, busca hacer lo que su propio nombre indica: promover el uso de la madera.
Ver esta publicación en Instagram

