La startup italiana Mogu traslada los biomateriales de la naturaleza al espacio construido, donde sostenibilidad, acústica y estética convergen en una nueva narrativa material. Con sus soluciones a partir de micelio -que no se fabrican, se cultivan- llevan más de tres años con presencia en proyectos internacionales para grandes firmas de retail como L’Oreal, Nesspreso o Reebok. Hacemos CONEXIÓN CON…Serena Camere, diseñadora de Mogu, sobre innovación, estrategia y biomateriales.

En los últimos años ha habido un creciente interés en los biomateriales dentro de la arquitectura y el diseño. En tu opinión, ¿en qué punto se encuentran hoy los productos de biodiseño?
Los materiales biodiseñados han dejado atrás el territorio de la experimentación para consolidarse como una realidad en el mercado. En nuestro caso, llevamos más de tres años presentes en proyectos internacionales, lo que confirma este cambio de paradigma.
Estamos asistiendo a una transición clara: los biomateriales están pasando de ser una elección de pioneros a formar parte de un mercado profesional más amplio. La conversación ya no gira en torno a si pueden utilizarse, sino a cómo integrarlos con naturalidad en la práctica arquitectónica.
Desde Mogu trabajamos en proporcionar todas las herramientas necesarias a arquitectos e interioristas para que puedan incorporarlos a sus proyectos. La sostenibilidad, en este contexto, ya no implica renunciar ni a la calidad estética ni al rendimiento.
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Mogu trabaja con micelio como material principal. ¿Qué ventajas ofrece este organismo frente a otros materiales sostenibles o reciclados?
El micelio introduce una lógica distinta, y es que, en lugar de transformar materia mediante procesos industriales intensivos, permite cultivarla. Es un sistema de crecimiento biológico que combina eficiencia energética y colaboración con un organismo vivo.
A diferencia de muchos materiales reciclados, que requieren procesos complejos, el micelio crece de forma natural uniendo residuos agrícolas, generando materiales con prestaciones constantes y una huella ambiental mínima.
Al mismo tiempo, seguimos explorando nuevos recursos. La incorporación de subproductos como las conchas marinas en soluciones de pavimento amplía el alcance de este enfoque, reforzando una visión donde cada residuo puede convertirse en materia de proyecto.
¿Qué obstáculos habéis tenido que superar?
El verdadero reto ha sido traducir un proceso biológico a un sistema industrial fiable. Este paso, del laboratorio a la producción, ha requerido años de desarrollo y optimización.
Hoy trabajamos con procesos altamente controlados que garantizan consistencia y calidad, permitiéndonos responder a las exigencias de proyectos reales. Esta capacidad ha sido clave para superar la fase de prototipo y posicionar los biomateriales como una solución viable en arquitectura e interiorismo a escala global.
En arquitectura e interiorismo, las normativas y certificaciones son esenciales. ¿Cuáles cumplen los materiales de Mogu?
Nuestros materiales cumplen con los estándares requeridos en proyectos reales; ensayos certificados de reacción al fuego, rendimiento acústico y calidad del aire interior, realizados en laboratorios acreditados.
Los biomateriales deben integrarse en los marcos regulatorios existentes para ser verdaderamente adoptados. Solo así pueden formar parte de la arquitectura cotidiana, más allá de contextos experimentales.
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Más allá de la sostenibilidad, Mogu destaca por sus cualidades acústicas.
La acústica es, sin duda, una de las cualidades más destacadas. La estructura porosa del micelio permite absorber el sonido de forma especialmente eficaz, generando espacios más confortables. A esto se suma su ligereza, estabilidad y durabilidad, cualidades esenciales en entornos de uso intensivo.
Porque, aunque la sostenibilidad sea el punto de partida, es el rendimiento lo que consolida la elección del material en un proyecto.
¿Qué papel juega en vuestro trabajo la economía circular?
La circularidad es el fundamento de nuestro trabajo. Partimos de residuos agrícolas para crear materiales de alto rendimiento, pero el enfoque abarca todo el ciclo de vida.
Diseñamos pensando tanto en la durabilidad como en el final de vida, donde los materiales pueden ser reciclados o biodegradados.
Lo relevante es que este modelo no es teórico: funciona a escala industrial, demostrando que la economía circular puede integrarse en procesos productivos reales.
¿Cómo equilibráis innovación, rendimiento y lenguaje visual?
Entendemos la estética como parte inseparable de la innovación. Nuestros materiales expresan su origen biológico, pero lo hacen desde un lenguaje contemporáneo y refinado.
No buscamos una estética experimental, sino una presencia que se integre con naturalidad en los espacios. Desde esta perspectiva, funcionalidad, rendimiento, sostenibilidad y estética no compiten entre sí, sino que se potencian mutuamente.
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¿Qué significa formar parte de Prohabit, la materioteca de soluciones para interiorismo?
Prohabit nos conecta con arquitectos y diseñadores que trabajan en proyectos reales, lo que permite llevar nuestros materiales a contextos concretos. Es una oportunidad para demostrar que los biomateriales son ya parte del presente.
Colaborar con un socio industrial consolidado como Finsa, que está detrás de Prohabit, aporta algo esencial como la confianza. Además del acceso a redes de distribución y conocimiento técnico, este tipo de alianzas facilita la integración de los biomateriales en el mercado, normalizando su uso dentro del sector. Es una forma de unir experiencia e innovación para acelerar el cambio.
¿Qué nuevos horizontes está explorando Mogu?
Estamos ampliando continuamente nuestras soluciones, mejorando prestaciones y explorando nuevas aplicaciones. En paralelo, los biomateriales se están integrando de forma progresiva en la arquitectura convencional.
Nuestro objetivo es ofrecer alternativas biológicas viables a materiales sintéticos que, durante décadas, han definido la construcción, pero que hoy exigen una revisión desde el punto de vista ambiental y de salud.
¿Cómo ha sido la experiencia en el Salone del Mobile de Milán?
El Salone ha ido muy bien. Hemos hecho contactos interesantes, muchos de ellos con proyectos concretos. Además, vamos a estar todo el año en Archiproducts, así que el espacio funcionará como un showroom para Mogu, donde profesionales de la arquitectura y del hábitat podrán ver nuestros nuevos paneles KANA, que presentamos en esta edición de Milano Design Week. Se trata de una innovadora propuesta de paneles acústicos totalmente personalizables de base biológica, fabricados con un 50% de fibras de cáñamo y un 50% de aglutinante biodegradable. Permite ahorrar hasta 1 tonelada de emisiones de CO₂ por cada 200 m² instalados.
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