Si mezclamos el concepto de “hacker” y “marathon” tenemos un nuevo término que cada vez suena más, especialmente en el mundo del emprendimiento tecnológico, la programación y el desarrollo informático. En este juego de palabras, “hack” significa solución experimental y creativa de problemas con un enfoque lúdico, y “marathon” hace referencia a la duración del evento. 

¿Qué es un hackathon?

El hackathon se basa en el trabajo colaborativo destinado a solventar problemas. Desde luego, se puede aplicar a otros sectores ajenos al informático; también a la arquitectura, al diseño en general o al interiorismo.

Se trata de una estructura organizativa de tipo horizontal basada en grupos guiados por proyectos y retos que lograr. El objetivo es complementarse con la experiencia y conocimientos que cada persona, con su diverso perfil profesional, aporte para lograr soluciones concretas.

El hackathon se puede considerar un evento hereditario de la cultura hacker que nació en el MIT a comienzos de los 60 con el objetivo de desarrollar proyectos de forma colaborativa y de compartir esfuerzos. No fue hasta finales de la década de los 90 cuando el hackathon comenzó a ser habitual en un entorno de programadores que se reunían para desarrollar un proyecto común de software o de hardware.

 

¿Cómo se desarrolla un hackathon?

En la actualidad, los hackathones se plantean como encuentros colectivos donde cada creador trabaja a nivel individual o en colaboración con otro equipo de menor tamaño. Se puede establecer un límite de tiempo, pero en general el formato hackathon se extiende desde las 24-48 horas hasta las varias semanas.

Una vez finaliza este plazo se exponen los resultados alcanzados. Este análisis sirve para filtrar las soluciones más óptimas que en ocasiones concluyen en un “mix” de varias.  El hackathon fomenta el pensamiento creativo y conduce a nuevos conceptos, ideas y prototipos innovadores, fruto del pensamiento colectivo.

Esta forma de innovar supone un reto no solo para el ecosistema de startups y emprendimiento, ámbito donde el hackathon es más popular, sino también para empresas ya consolidadas. Este tipo de fórmula puede llegar a cambiar el rumbo de un sector. ¿Cómo? Con nuevas ideas y soluciones que aportan emprendedores al trabajar muy de cerca con directivos de empresas de dilatada trayectoria.

A su vez, esta fórmula es también una oportunidad para extender la red de contactos profesionales, ya que el hackathon reúne a equipos de trabajo multidisciplinares que pueden convertirse en colaboradores de futuros proyectos laborales. Además, puede ayudar a descubrir nuevos talentos para las empresas participantes y desarrollar ideas y habilidades en un entorno lúdico y de competición controlada.

Por ejemplo, funcionalidades tan habituales en nuestro día a día como el “me gusta” o el chat de Facebook son el resultado de hackathones internos de la compañía de Zuckerberg que ha organizado más de 50 encuentros de este tipo a lo largo de su historia. Hasta la NASA se sumó a la propuesta del pensamiento colectivo e innovador organizando el hackathon más grande del mundo en 2016 en California. 

 

Hackatones de arquitectura e interiorismo

¿Existen los hackathones de arquitectura? ¡Sí! En los últimos años se han llevado a cabo iniciativas de este tipo para conseguir soluciones rápidas y eficaces. Una de las más recientes ha sido a finales de 2020 con la edición del Hackathon de arquitectura enmarcado dentro del festival Open House Valencia 2020.

Este hackatohn estaba dirigido a estudiantes de arquitectura y el reto consistió en buscar una propuesta urbanística para mejorar paisajísticamente los patios interiores del barrio de Ruzafa en Valencia. Se pretendía buscar la innovación aplicada a nuevos modelos de vida urbana basados en la movilidad, la integración y el bienestar del usuario.

Tres años antes se desarrolló en Zaragoza un hackathon dentro del programa MIE impulsado por la Universidad de Zaragoza. El objetivo era generar espacios útiles, en movimiento y transformables para montar y desmontar en función de las necesidades.

Las empresas también se animan a obtener soluciones gracias a un hackathon. En 2016, SEAT organizó un hackathon para estudiantes de arquitectura de escuelas españolas y alemanas. La finalidad de este trabajo colaborativo era presentar un diseño para el museo de la marca.

Ese mismo año pudimos ver cómo se organizaba la idea de cambiar la capital española a través de retos tecnológicos innovadores en la I edición de la Hackathon Madrid Change. Un maratón de propuestas de carácter ético para mejorar Madrid con el respaldo del Instituto Europeo Di Design, IED Madrid Google Campus Madrid. Para ello se aplicó la metodología Design Sprint, nacida en Sillicon Valley y basada en el diseño colectivo y el prototipado rápido de ideas.

En estos tiempos fugaces que corren, los hackathones son la manera más rápida y eficiente de aunar fuerzas entre perfiles de distintos sectores. Y ya lo has visto, se trata de algo que va mucho más allá del ámbito tecnológico.

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