Las 4 ideas clave para rehabilitaciones de ARCHITECT@WORK

Cada año, la editorial suiza World-Architects une fuerzas con la organización de ARCHITECT@WORK y juntas colaboran para organizar una exposición que gire en torno a un tema concreto. En la sexta edición de este Project Wall, como lo denominan, el tema fue la transformación. “Los 44 proyectos mundiales seleccionados muestran las diversas formas en que los edificios y paisajes existentes pueden transformarse para darles nuevos usos y adaptarlos a circunstancias cambiantes”, explican en la web. Esa transformación, que se traduce en la rehabilitación de edificios y espacios que ya existían, refleja cambios sociales y retos actuales, como el medioambiental, a la vez que muestra la flexibilidad del entorno construido, que no es rígido, sino dinámico.

A través de cuatro de los proyectos seleccionados, exploramos cuatro ideas clave que están presentes en la transformación de los espacios.

No borrar la historia

Ante un edificio antiguo, caben dos opciones: tirarlo para construir algo nuevo en su lugar o rehabilitarlo, es decir, estudiar lo que hay, qué se puede aprovechar y qué no, e imaginar desde ese punto de partida una nueva vida. En esta parte, es importante no borrar la historia. Muchas veces son las propias autoridades locales las que impiden ese borrado, obligando a trabajar con elementos que, a priori, ppueden parecer extraños. 

Esto es lo que se encontró Ángel Borrego, arquitecto de Office for Strategic Spaces, cuando se puso a trabajar en el edificio de La Carbonería (Barcelona), uno de los proyectos seleccionados por World-Architects. «Las ventanas más grandes del edificio, que nos obligaban a recuperar, daban a un patio interior muy estrechito y pequeño. Solo miraba a dos medianeras que se cruzaban a pocos metros, era algo muy feo», recuerda.

¿Por qué se construyó un edificio con unas ventanas tan grandes que no tenían vistas? No fue por una extravagancia constructiva. Como cuenta Borrego, la respuesta está en el promotor que compró la parcela original en el siglo XIX y se vio en el medio de una pelea urbanística entre el Ayuntamiento de Barcelona y el Ministerio de Obras Públicas sobre cómo debía ser la expansión de la ciudad. Desde el Ayuntamiento proponían un gran bulevar que pasaría por delante del edificio de La Carbonería y le daría unas vistas privilegiadas. «Esas grandes ventanas tenían sentido cuando el promotor creyó que podrían dar a un bulevar. Como no sabía lo que iban a hacer, decidió poner ventanas grandes en todas las fachadas, por si acaso», relata el arquitecto. Pero ganó la opción del Ministerio, el plan Cerdà, y no hubo bulevar.

Para respetar esa historia y darles un nuevo sentido a esos ventanales que había que recuperar, al patio y a las medianas, el proyecto de rehabilitación trasladó fuera del edificio el núcleo de comunicaciones que había desaparecido cuando en 2014 se tiró la escalera: ahora de esas ventanas salen pasarelas que hacen visible esa fachada interior y la integran en la vida cotidiana del edificio.

 

Pensar en quién (y cómo) transitará el espacio

Para Path yard: Zhiruan Digital Art Gallery, situada en el distrito histórico y cultural de Tianqiao en Beijing, el estudio de arquitectura CU Office se encontró con dos espacios muy distintos en la misma parcela: uno era un edificio cuadrado de ladrillo, cemento y tejado plano; el otro, un pequeño patio. El proyecto de rehabilitación respetó esto -al tratarse de una zona protegida, el edificio rehabilitado no podía ser más grande que el original y las partes más antiguas debían seguir utilizando técnicas tradicionales de construcción- y se continuó con esos dos espacios diferenciados, pero los conectaron para funcionar como un todo (antes tenían cada uno su entrada).

Para esa conexión, se pensó en las personas que visitarían la galería, en cómo sería el recorrido que harían. El resultado es un diseño que guía a visitantes en sentido de las agujas del reloj, desde una entrada por la fachada del edificio cuadrado, a través del que se llega a los espacios de exposición del patio cubierto, que tienen al final una salida a la misma calle por la que se entró. Un muro de ladrillos de cristal conecta visualmente los dos espacios y cambia la orientación del patio.

Otras personas a las que se tuvo en cuenta en este proyecto fueron las que habitan los edificios vecinos: casi todas las paredes exteriores son compartidas, así como parte del tejado del patio. En todo el proceso de diseño y rehabilitación, se respetó ese espacio compartido, buscando una mejora común.

 

Revitalizar la zona y fomentar la comunidad

¿Cómo abordar la rehabilitación de un complejo de gran magnitud? Ese era el reto del estudio alemán Kinzo cuando se lanzaron a diseñar una nueva vida para el antiguo Sony Center, situado en la icónica Potsdamer Platz berlinesa. El objetivo era revitalizar la zona y hacer un desarrollo centrado en los usuarios, para lo que llevaron a cabo estudios de movilidad en varias partes del gran complejo. 

 

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Basándose en los resultados, decidieron explotar el potencial de los espacios semipúblicos y activar las áreas comunales. La meta empezó a vislumbrarse en el horizonte: convertir el lugar en un punto de encuentro, además de en un sitio atractivo para negocios, tiendas y restaurantes.

Con todo esto, logran volver a introducir un área infrautilizada en el contexto de la ciudad desde un punto de vista atmosférico, económico y de infraestructura, aprovechando los recursos disponibles y fomentando la sostenibilidad del proyecto.

 

Respeto al entorno

Otro de los puntos que comparten todos los proyectos de rehabilitación seleccionados por World-Architects es el de lograr integrarse en el entorno de forma natural: que se note que es una rehabilitación, sí, pero que no choque con los edificios y espacios que lo rodean. Un ejemplo claro de esto es el proyecto Wohnen im Quartier Säge («vivir en el barrio Säge»), ganador del Baukulturpreis 2025, un galardón de prestigio en el ámbito germánico dentro del sector de la construcción.

El barrio Säge, en el centro histórico de la ciudad alemana de Hohenems, mantiene aún su carácter tradicional, con restos de antiguos talleres artesanales, rodeado por dos arroyos y con el castillo de la localidad vigilando desde una colina. Para el edificio residencial construido en el solar de un antiguo taller de fabricación de vagones, en Ludescher + Lutz Architekten tuvieron siempre en mente buscar ese equilibrio entre la vanguardia de algo nuevo y no desentonar con un barrio en el que se respira historia a cada paso. La fachada del edificio tiene una celosía de madera que le da un carácter escultórico y protege a los residentes de ser vistos desde la calle.

Lo que se ha premiado de este proyecto (y la razón por la que fue seleccionado para el Project Wall) no es son solo el diseño y la construcción en sí, sino también su integración en el tejido urbano: contribuye a la identidad del barrio y es muestra de una cultura constructiva sostenible típica de la zona. «El entorno cultural es nuestro mayor patrimonio común en la región alpina. En armonía con su entorno, los buenos edificios realzan el valor de un lugar. Nosotros aportamos nuestro granito de arena», aseguran los arquitectos desde su página web.

Estas cuatro claves, compartidas por los cuatro proyectos, suman otra transversal siempre presente: la sostenibilidad. No en vano, el tema general del evento en el que se enmarcó esta exposición sobre transformación era descarbonización. Estrategias como el uso de materiales como la madera o el aprovechamiento de lo que ya hay (en La Carbonería, por ejemplo, tras un estudio energético descubrieron que solo tenían que sustituir la cubierta) conectan con un pasado histórico y, a la vez, permiten imaginar un futuro en el que estos edificios siguen contribuyendo al paisaje urbano y tejido social.