En busca de la calma: tendencias en espacios vacacionales

¿Qué buscamos en un espacio vacacional? Dependiendo del tipo de vacaciones de las que estemos hablando, cada persona tendrá una respuesta diferente: habrá quien busque ante todo un lugar en el que desconectar, que transmita calma y tranquilidad, pero también, sobre todo en entornos más urbanos, quien prefiera un lugar muy integrado en esa ciudad que vamos a explorar. Aun así, de forma global y especialmente desde la pandemia, la búsqueda de paz parece sobrevolarlo todo.

 

Tendencias para romperlas

El mundo de las tendencias es siempre un lugar interesante desde el que observar cómo cambian el comportamiento y las preferencias de la sociedad (en general o por grupos). Es, además, muy amplio y muy variado. En el informe para 2026 de la compañía de diseño estratégico Blackbot, por ejemplo, se hablaba de tres grandes tendencias en turismo para ese año: la inclusión de las mascotas, los viajes algoritmizados y la reversión de la huella de carbono (viajes con un impacto positivo). Desde la consultora McKinsey, centrándose ya en los hoteles, hablan de un futuro marcado por la sostenibilidad, la personalización y la tecnología

¿Cómo se plasma todo esto, finalmente, en los espacios que escogemos para pasar nuestras vacaciones? Ese viaje desde lo abstracto hasta lo concreto tiene en cuenta, según la London School of Design and Marketing, todas las variaciones en la cultura, el progreso tecnológico y el comportamiento de consumidores para dar con la solución que mejor se adapte al momento actual. Que sea atractiva, que se lea como contemporánea, y que sea, también, sostenible económicamente.

En el caso de los espacios vacacionales, esa evolución se refleja en, por ejemplo, el abandono de reglas que hasta hace nada estaban a la orden del día. “Antes estaba muy estipulado que diseños en tonalidades claras iban enfocados a hoteles vacacionales, de costa, y los diseños en tonalidades más oscuras, maderas tipo nogales, estaban más enfocadas a hoteles urbanos”, señala Guillem López, consultor en el sector de Hospitality para Finsa. Ahora esa distinción no está tan marcada. Repasamos las seis principales tendencias.

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1: En el punto medio está la virtud

Esta es precisamente una de las macrotendencias que ve López a nivel de diseño y materialidad en espacios vacacionales. “Eso de tono claro para el hotel de costa y tono oscuro para el urbano ya no es así. Ahora está todo más mezclado, es más rico”, señala. De hecho, por regla general (hay siempre excepciones), se va más hacia las tonalidades medias: tonos medios de robles y de nogales, que sí siguen siendo “las especies que más gustan”.

 

2: Tocar madera para calmarse

Una de las grandes macrotendencias globales en casi todo, como respuesta a los tiempos convulsos de la geopolítica actual, es el de buscar la calma, la paz y la tranquilidad. En los espacios vacacionales, esto se plasma, entre otras cosas, en la elección de maderas con diseños suaves y lineales. “No están nada de moda, más bien todo lo contrario, las maderas con nudos o rusticidades”, indica López. Esas maderas en cierto modo agresivas chocarían con ese refugio pausado que buscamos.

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3: A todo color

El color ha llegado para quedarse”, señala el experto. Tras años de minimalismo, neutros y claridad -algo que todavía se ve en muchos espacios-, los colores han vuelto a reclamar su espacio en nuestros lugares de vacaciones. Se trata, sobre todo, de los verdes, que llevan ya tiempo colándose en los hoteles en sus tonalidades más suaves y medias (en línea con esa búsqueda de calma) y de los azules, que nunca perdieron su asociación con el mar y la costa. Ambos colores se combinan también en turquesas y, completando la paleta, los grises claros y el color arena ayudan a darle al espacio vacacional algo de vida, pero siempre desde lo opuesto al caos y al estrés.

 

4: Hipertexturas para personalizar la experiencia

Esa idea de oasis de tranquilidad no significa necesariamente evitar todo tipo de curva o textura. Usadas con moderación, estas aportan variedad y autenticidad. “No se trata de las texturas bastas que veíamos hace años”, aclara López, “sino de algo mucho más suave”. Son texturas en todo tipo de materiales, como el azulejo, el textil o la madera.

 

5: Zonas exteriores para renovar nuestro interior

Uno de los impactos de la pandemia y los confinamientos en las preferencias de consumo es que ahora se valora mucho más pasar tiempo fuera, al aire libre. En el mundo del diseño, esto se traduce en cuidar mucho más los espacios exteriores de los lugares en los que pasamos tiempo, tanto en nuestra casa como, por supuesto, nuestro alojamiento vacacional. Se busca crear una sensación de continuidad entre el interior y el exterior, una especie de maridaje de materiales, ya sea para muebles (un armario, el cabecero) como para los suelos. 

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6: Diseño holístico para evitar el efecto copy-paste

Otra de las grandes tendencias que menciona el experto es la del diseño holístico. “Si el hotel se quiere diferenciar, tiene que estar enfocado a un target muy concreto. Debe tener un storytelling detrás que sea real, no de copia y pega”, señala. Esa personalización, ahora mismo imprescindible en cualquier informe de tendencias de consumo, debe venir acompañada siempre de otra palabra clave: la experiencia

Los espacios vacacionales deben ofrecer algo más que un simple techo y cama. Deben ser lugares en los que esa persona en particular quiera pasar tiempo, lugares que vayan a formar parte de lo que se recuerda cuando, de vuelta en la rutina, se rememore con cariño lo mucho que se disfrutó durante las vacaciones. Lo que hace que, cuando nos pregunten por esos días o semanas que pasamos fuera, no solo recomendemos la ciudad o la zona, sino también el alojamiento concreto que nos aportó esa desconexión tan ansiada.

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