Cibrán Rico López y Suso Vázquez Gómez iban a ser arquitectos hasta que el diseño gráfico se cruzó en sus vidas. Y algo tendrá que engancha, porque llevan ya más de 10 años de carrera con Desescribir, su estudio de diseño gráfico y editorial. Si, como nosotros, eres un amante del buen diseño, no te pierdas su portafolio en Behance.

Cibrán Rico y Suso Vázquez forman Desescribir. Foto: Sandra G. Rey
Cibrán Rico y Suso Vázquez forman Desescribir. Foto: Sandra G. Rey

¿Cómo se convierte una pareja de arquitectos en diseñadores gráficos? ¿Qué os atrajo del mundo del diseño gráfico y editorial?

Siempre nos han gustado los libros, primero como lectores y, además, por su diseño y por la manera en la que están construidos. En ese sentido, y con respecto a otras disciplinas del diseño, el editorial quizás sea el más “arquitectónico” de todos los tipos de diseño. Por un lado, debido a sus características físicas, los libros “ocupan” un lugar, tienen una presencia física mucho más acusada que un cartel o un folleto. Los libros, además, contienen “tiempo”; no solo se ven, sino que además se “viven”, se “atraviesan”, como si fuesen casi un espacio. En el fondo, aunque claramente son disciplinas diferentes, no percibimos que la arquitectura y el diseño sean ocupaciones muy distintas la una de la otra, las dos son reflejos de un mismo método de trabajo: pensar en lo global para actuar en lo concreto.

 

Tenéis en vuestro palmarés diversos premios: LAUS, PhotoEspaña, D&AD Awards… ¿Qué significan para vosotros estos reconocimientos?

La motivación principal de nuestro estudio es poder producir un trabajo de calidad, que cumpla con sus objetivos, que sea útil para nuestros clientes, que se pueda homologar en cuanto a valores y resultados con los mejores trabajos que se realicen en cualquier parte del mundo. En ese sentido, los premios funcionan como una confirmación de ese anhelo. A mayores, y principalmente, los premios son una oportunidad para celebrar un momento de alegría con nuestros clientes.

El fotolibro “Ostalgia” fue premiado en los D&AD Awards 2014 y elegido “Mejor libro de fotografía del año” en PHotoEspaña 2014

 

Hace unos meses entrevistamos a Manuel Estrada, Premio Nacional de Diseño 2017, que nos decía que “el diseño es una herramienta que puede hacer nuestras empresas más competitivas diferenciándolas”. ¿Percibís en vuestro trabajo que las empresas son conscientes de ello?

Cada vez más, y también percibimos una mayor compresión de lo que es el diseño y de lo que puede aportar: entender el diseño más en su valor estratégico e innovador y no tanto, o no tan solo, como una aportación estética y formal.

 

Entre vuestros clientes hay empresas privadas, instituciones públicas, autores… ¿Qué diferencia trabajar con unos y con otros?

En realidad, en todos los encargos, lo que hay detrás son autores individuales. Sean empresas grandes o pequeñas, instituciones o clientes particulares, lo que hace que un trabajo acabe generando buenos resultados, son las personas individuales que los promueven, los gestionan y los acompañan.

 

¿Qué proyectos tenéis en marcha ahora? ¿Hacia dónde creéis que llevará el futuro vuestro trabajo?

Ahora mismo estamos en el proceso de concluir varios libros para instituciones importantes de Galicia, España y EE.UU. También estamos dando los últimos pasos de un proyecto con FINSA que consiste en definir, en colaboración con la empresa, la estrategia de posicionamiento, visual y gráfica de un nuevo producto: fijar sus valores, diseñar su logotipo/marca, catálogos, muestrarios, etc.

Elementos diseñados para arquia/próxima, Laus bronce en 2013

¿Cuál sería el proyecto soñado que os gustaría que os encargasen?

Todos y ninguno, o dicho de otro modo, cualquiera que nos permita desarrollar nuestra labor en unas buenas condiciones. No creemos mucho en los trabajos “soñados” y, en general, creemos más en el valor de una trayectoria desarrollada a lo largo de un tiempo. Por otro lado, y aunque seamos conscientes de que algunos trabajos tienen más repercusión que otros, afrontamos todos los encargos de la misma manera y con la misma voluntad de conseguir el mejor resultado posible.

 

Para vosotros, ¿cuál es la clave de un buen diseño?

El buen diseño es el que da una buena respuesta a una buena necesidad. Sin una necesidad real, el diseño es un algo irrelevante. En la mayoría de los casos esa necesidad debe estar formulada en términos de funcionalidad y uso, aunque también puede afectar a cuestiones de imagen y valores comunicativos. El buen diseño, por lo general, es “inteligible”, muestra lo que “es” y no se esconde o camufla y, por último, establece una “trazabilidad” tanto con el contexto en el que fue creado como con el propio proceso de creación.

“El jardín en movimiento”, Laus bronce en 2013

¿Qué define a un buen diseñador?

El que intenta hacer todo lo anterior y además valora el trabajo de sus colaboradores y proveedores; el que tiene consciencia de las consecuencias ambientales y laborales de las decisiones que toma y el que, más que competir, participa, colabora y comparte.

 

¿Qué parte de vuestro trabajo disfrutáis más (pensar, bocetar, tratar con el cliente…) y por qué?

No tenemos ninguna predilección especial. Algunos trabajos se vuelven especiales desde las primeras ideas y otros se enriquecen muchísimo con las aportaciones de los clientes.

La gráfica de Desescribir para la SELIC 2017 fue premiada con un Laus de Bronce y la de 2018 ha sido seleccionada para los Laus 2019

¿Qué os inspira cada día? ¿Tenéis algún ritual, consultáis alguna publicación que sea para vosotros como una biblia…?

No. De hecho, no nos reconocemos mucho en la idea de la “inspiración”. En nuestro caso las ideas surgen más de la experiencia y de aplicar un cierto método de trabajo. Más que “inspiraciones”, sí que tenemos una serie de diseñadores que reconocemos como referentes, gente que admiramos y de la que hemos aprendido mucho, tanto colegas nuestros más próximos como diseñadores de otros países y épocas a los que hemos seguido y leído con atención.

 

Tenéis un proyecto editorial personal, Fabulatorio. ¿Cómo nació?

Fabulatorio es el resultado de la reunión de una serie de circunstancias. Por un lado, tal como se intuye en su nombre, es el laboratorio de desescribir, un lugar para innovar y experimentar con soluciones de diseño editorial poco convencionales, procurando la mayor y mejor convivencia entre contenido y forma del libro. Fabulatorio, además, es un lugar de encuentro de todo el mundo que confía en los libros como uno de los mejores soportes para contar historias. Por último, pretende funcionar también como plataforma o lanzadera editorial de temas que seguramente tendrían difícil encaje en el sector editorial actual.

 

¿Creéis que todavía hay espacio para lo analógico en nuestras vidas? ¿Vosotros sois más analógicos o digitales?

A estas alturas la distinción entre lo analógico y lo digital nos resulta un tanto artificial. Nos cuesta imaginar algún proyecto, alguna realidad que no sea las dos cosas a la vez. Tal como nosotros lo vemos, lo analógico y lo digital son dos manifestaciones de un mismo hecho y la una es imposible sin tener en cuenta a la otra.

El poemario kleinigkeiten/cousiñas, editado por Fabulatorio, premiado con un Laus de bronce en 2014

¿Cuáles son vuestras referencias en diseño?

Muchos históricos, relacionados con la cultura centroeuropea del diseño del siglo XX, principalmente suizos, holandeses y alemanes: Otl Aicher, Jan Tschichold, Emil Ruder, Win Crouwel,… y, por supuesto, diseñadores gallegos, desde los sobresalientes Luís Seoane o Isaac Díaz Pardo, a muchos actuales que consideramos amigos y que admiramos profundamente.

“Günther Förg, Verfolgen Malerei”, diseñado para la Fundación Luis Seoane y premiado en la categoría de Book Design en los D&AD Awards 2015

¿Con qué profesional os gustaría conectar, colaborar trabajando juntos en algún proyecto?

Lo cierto es que no lo hemos pensado, pero más que otras cosas, lo que más valoramos en la gente con la que colaboramos es compartir inquietudes y anhelos, trabajar a gusto, sin complicaciones innecesarias; la generosidad, contrastar opiniones, argumentar, contraponer ideas…

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