4 claves para el diseño de restaurantes

Entrar en un restaurante es, en cierto modo, como adentrarse en un nuevo mundo. Podemos encontrarnos con un espacio lleno de calma y de tranquilidad, que invita a saborear de forma pausada y salir como personas nuevas. También podemos ir a un lugar que sea todo lo contrario, lleno de energía y ritmo, que invite a comer rápido para volver cuanto antes a nuestro día. En ocasiones, estaremos en establecimientos en los que todo nos resulta familiar, aunque sea nuestra primera vez en ellos, lo que transmitirá confianza a la hora de moverse por el espacio o al decantarse por un plato u otro. Pero también podemos ir a un restaurante exótico, que nos lleve de viaje a culturas desconocidas. Sea cual sea el resultado, todos estos restaurantes han sido diseñados con ese objetivo en mente. Hablamos con Pablo Bono, de Grupo Bono, y con los responsables del estudio a+b arquitectura sobre las claves de diseño de los restaurantes.

 

Ofrecer una experiencia

“Para nosotros, lo más importante es entender que un restaurante no es solo un espacio bonito: es una experiencia”, resume Pablo Bono, CEO de Grupo Bono, responsables del diseño de Mare by Juan Viu. En este proyecto, “el reto era trasladar la cultura del mar y la personalidad de Juan Viu a un espacio elegante, operativo y memorable” y convertir el restaurante en una “experiencia inmersiva”

Mare by Juan Viu

Apelar a los sentidos

Desde a+b arquitectura destacan también la experiencia como algo fundamental, pero se centran sobre todo en que esta sea de tipo sensorial. “Las sensaciones que tendrán los comensales desde que accedan al local son lo más importante”, explican. “Por supuesto, la vista, a través de la imagen estética, pero también el tacto, a través de las texturas de los materiales que utilizamos, o incluso la acústica, son fundamentales a la hora de diseñar un espacio donde disfrutar de uno de los mayores placeres de la vida”, explican. Y, por supuesto, el gusto y el olfato, pero eso ya depende más de la cocina.

Bar Albillos

Ser funcional y coherente

Un restaurante puede ofrecerte una experiencia memorable y buscar despertar todos tus sentidos, pero el diseño no debe olvidar que, en primer lugar, es un sitio al que se va a consumir comida o bebida. Como tal, debe permitir que su preparación, servicio y degustación funcionen como la seda, además de respetar o construir la identidad de marca. “El diseño tiene que acompañar la propuesta gastronómica, facilitar el trabajo del equipo y construir una identidad reconocible para el cliente”, sostiene Pablo Bono.

 

Escoger los materiales adecuados

Para de verdad convertir el espacio en esa experiencia inmersiva, sensorial, funcional y reconocible, hay que escoger bien los materiales. En Grupo Bono, para Mare by Juan Viu, optaron por los de Finsa, que ayudaron a dar coherencia, profundidad y carácter al proyecto. “El Azul Ceylan permitió construir esa atmósfera marina tan vinculada a Mare, mientras que el Tasmanian Moka aportó calidez, textura y equilibrio. Además, son soluciones que responden bien a las exigencias de un espacio de restauración: permiten trabajar mobiliario a medida, panelados, puertas, vitrinas y zonas funcionales con una misma línea estética. Para Espacio Bono y Grupo Bono, ese es el valor real del material: no solo decorar, sino ayudar a que el diseño, la fabricación y el uso diario funcionen como un conjunto”, resume Bono.

Mare by Juan Viu

En a+b arquitectura coinciden. Ellos se decantaron por productos de Finsa para el diseño del Bar Albillos, gracias a los que consiguieron calidez y naturalidad. “La sensación que transmite el decorativo elegido, Nogal Canaletto, es justo lo que buscábamos”, señalan. Además, valoran también la libertad total de diseño que permiten, que cumplan las condiciones de reacción al fuego “gracias al soporte Fibrapan ignífugo”, y la resistencia, “mejora de la durabilidad y ausencia de tratamiento”, apuntan.

Bar Albillos