Deborah Ciencia (Deborah García Bello, A Coruña, 1984) es una de las influyentes en divulgación científica del momento. Cuenta con varios libros publicados, colabora periódicamente en distintos medios de comunicación y, sobre todo, continúa su labor pedagógica en sus redes sociales y en su blog, un espacio gracias al que decidió dar el salto como divulgadora científica. Hacemos CONEXIÓN CON… Deborah Ciencia para conocer más sobre su perfil, el papel de la investigación o la influencia de la creatividad en la innovación.

 

¿Cómo surgió tu interés por la ciencia?

Nació en el colegio, gracias a mi profesor de Química Joselu Sanz (y él es conocedor de ello). Era una apasionada de las letras y de escribir poesía, pero en cuanto le escuché explicando la realidad de las cosas a través de la química me quedé fascinada. Supe que yo también quería ser profesora para transmitirlo con esa vehemencia y despertar en las personas esta pasión por aprender.

 

Pasaste de la poesía a la química… ¿son polos opuestos?

En cierto modo siento que no me alejé tanto de mis pasiones, pues pienso que la química es como la poesía: una forma de describir la realidad. Rompamos la dicotomía de ciencias y de letras, son mundos mucho más relacionados de lo que pensamos.

 

Estudiaste Química y comenzaste a dar clases en un centro. ¿Qué motivó tu salto a ser divulgadora?

Debo decir que durante la carrera pensé en investigar, pero me di cuenta de que en España no investiga quien quiere, sino quien puede. Sabes que si trabajas en investigación la vida va a ser precaria, así que opté por la enseñanza en un instituto.

En las clases me di cuenta de que sería interesante que el alumnado tuviese un blog de divulgación científica como respaldo de las lecciones, que versaban sobre temas muy actuales como el universo, los homínidos o los transgénicos (la asignatura era Ciencias para el mundo contemporáneo). Desde este espacio instaba a que el estudiantado investigase sobre algún tema de su interés. Los artículos más notorios acabaron publicados, y ahí siguen desde que inicié el blog en 2012.

El momento crucial se produjo cuando gané el premio Bitácoras al mejor blog de ciencia en 2014. Aquello tuvo una repercusión increíble y motivó la llamada de la editorial Planeta para publicar un libro. Fue una decisión difícil, porque la divulgación científica no figuraba en mi cabeza como una opción viable, pero, viendo que el crecimiento era tan escalonado, me lancé y dejé las clases para dedicarme exclusivamente a la divulgación.

 

Comentas que la divulgación científica no parecía una opción de futuro muy viable cuando tomaste la decisión de apostarlo todo a ello. ¿Ha cambiado este panorama en los últimos años?

La divulgación científica se ha profesionalizado recientemente, antes era algo más minoritario. En la actualidad tengo la impresión de que se disfruta conociendo la ciencia y de que es una forma de ocio y de entretenimiento más: hay programas de televisión o de radio exclusivamente dedicados a la ciencia, e, igualmente, se habla de actualidad en clave científica.

 

¿Cuál es tu receta para hacer de la divulgación algo tan masivo y viral a través de las redes sociales?

Creo que se nota mi pasión por lo que hago, y eso se percibe hasta en un pequeño post o en un hilo de Twitter. También tengo bien tomado el pulso de la sociedad: sé qué puede necesitar alguien para entender lo que estamos contando. Considero que en este cometido resulta clave conservar un equilibrio entre no pasarse con tecnicismos y no quedarte corta, pudiendo caer en lo superficial y lo frívolo.

Por otra parte, las redes sociales nos han dado la capacidad de difundir información que no suele ser accesible, como los artículos científicos, y que precisan un bagaje intelectual para entenderlos y saber transmitirlos.

 

¿Cómo podemos potenciar la cultura científica?

Sin duda, a partir de la educación, aunque la divulgación científica contribuye. Tenemos una incultura científica muy grave en este país, como demuestra el estudio de la Percepción Social de la Ciencia y la Tecnología en España promovido por la Fundación Española de la Ciencia y la Tecnología: más de la mitad de la población no entiende una noticia de ciencia y además carece de conocimientos fundamentales.

Esto viene dado por un temario científico terriblemente estructurado, en el que hasta los últimos cursos de la ESO solamente se imparten unas pinceladas. Tampoco creo que se esté exponiendo en un orden adecuado: explicas lo que es la formulación sin antes evidenciar que la química está en tu piel, en lo que comes, en los materiales… Y eso también es incultura, aunque esté normalizado que alguien pueda decir sin pudor “como soy de letras no sé lo que es una derivada”.

 

¿Crees que la pandemia del coronavirus ha despertado interés por la investigación y la ciencia?

La pandemia aumentó el interés, sí, pero reveló la falta de conocimiento que hay. Recuerdo que lo primero que expliqué en redes sociales fue la diferencia entre un virus y una bacteria, porque hacía falta comenzar a dar contexto desde el concepto más básico.

También he observado que no se entiende cómo funciona el consenso de la ciencia ni la revisión constante de la comunidad científica. Sigue sorprendiéndome que aparezcan preguntas en redes sociales pidiendo debate sobre ciertas cuestiones que en realidad ya han sido previamente debatidas por la comunidad científica gracias a la verificación de datos y experimentos validados. La ciencia no funciona como un debate televisivo: hay grupos de estudio, agencias reguladoras… y esto es algo que no acaba de calar en la sociedad.

 

En general, ¿cuáles dirías que son los grandes temas de los que debe ocuparse la ciencia en este momento?

Uno, sin ninguna duda: la circularidad. Tenemos que desechar ya la economía lineal y apostarlo todo a la circularidad. Esto es, olvidarnos de los residuos y generar continuamente productos reutilizables. En realidad, es algo que algunas industrias ya están cultivando, como es el caso de Finsa en el sector maderero, donde incluso se generan productos de más valor con el reciclaje.

 

Sobre el uso de materiales: ¿en qué cuestiones debemos poner el foco?

En las oportunidades de investigación que nos proporciona la ciencia. Quiero subrayarlo porque no debemos dejarnos llevar por la demonización de ciertos materiales, como el plástico. La radical eliminación de los plásticos ralentiza el trabajo por mejorar su reciclado y su posible fabricación de forma sostenible. En algunos casos optamos por materiales sustitutivos que resulta que no son mejores para el medio ambiente, y que incluso provocan mayor huella de carbono al tener que importarlos.

 

Para profundizar en cultura científica, ¿a quién nos recomendarías seguir o cuáles son tus libros de cabecera?

Pienso que no se puede resolver un problema de incultura de ningún tipo solo leyendo divulgación. Para saber de ciencia hay que estudiarla en profundidad. Eso sí, ante cualquier duda, recomiendo seguir a divulgadores científicos que tengan formación científica de base y que a su vez comulguen con el consenso científico, trasladando la misma información que las fuentes oficiales.

 

¿Las investigadoras también necesitáis inspiración para encontrar soluciones? ¿Cómo promueves esos momentos creativos?

Decía Picasso que la inspiración debe encontrarte trabajando, así que pienso que eso es lo primero para tener buenas ideas. También opino que el progreso viene de la confluencia de diferentes formas de conocimiento, y que puede ser muy provechoso relacionarse con científicos de distintas disciplinas o con profesionales de otras áreas de conocimiento. ¿Por qué? Porque te ayuda a contemplar circunstancias que nunca se te hubiesen ocurrido a ti e incluso saber lo que un sector determinado necesita y proporcionarles una solución. En último término, serás capaz de conectar con la realidad y transformar la investigación en innovación. ¡Hay mucho mundo más allá del laboratorio, tenemos que estar en la calle!

 

Hemos hablado de inspiración, creatividad… y comentabas que escribías poesía. ¿Sigues cultivándola?

Mi relación con el arte sigue muy viva porque mi tesis doctoral en ciencia de materiales comenzó vinculada al arte contemporáneo. Voy a seguir escribiendo siempre porque es algo necesario para mí. Además, cuando redacto me intereso por las palabras que utilizo, y es que se puede hablar de muchas cosas a través de la ciencia, conectando con otras disciplinas.

 

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