Colores responsables en diseño de interiores

Tintes y coloraciones, especialmente en la industria textil, suponen el 20% de la contaminación del agua. Medir y reducir las emisiones y consumos en estos procesos en escala es clave para potenciar el uso de pigmentos más sostenibles en interiorismo. En este reportaje detectamos seis tipos de implementaciones medianamente asentadas en el mercado.

 

Técnicas de aprovechamiento de agua

Existen tres maneras de reducir la explotación del agua en los procesos de tintado: el consumo eficiente que baja hasta en un 95% la necesidad de uso, la eliminación de este elemento en el tratamiento en favor del CO2 y el teñido por centrifugación, basado en la mezcla de pigmentos y poliéster reciclado.

Estas técnicas emplean menos cantidad de productos químicos y disminuyen las emisiones de CO2. Es la solución más adecuada para aplicar en grandes volúmenes, pero necesita que la cadena de suministro realice una potente inversión.

Tenemos algunos ejemplos en DyeCoo DyeOx, una tecnología que usa CO2 en lugar de agua. GreenTech, el brazo inversor de IKEA, se ha unido a Nike como promotores en la empresa holandesa desarrolladora, DyeCoo.

 

Cero colorantes

Bajo esta innovación, los productos se fabrican sin color, respetando el que se genera naturalmente en su creación. Dicha opción es accesible en cuanto a volumen, aunque se producen cambios en la coloración, dependiendo de la variación orgánica que presenta la propia fibra que se utiliza.

Algunas marcas como The Tartan Blanket Co ofrecen colecciones sin teñir, como una línea que incluía sábanas y colchas hechas con un 89% de hilo de Perú de trazabilidad garantizada y un 11% de nailon reciclado.

 

Pigmentos de cero residuos

Solo en Europa se generan más de 15 kilos de residuos textiles por persona, la mayor parte procedente de ropa de diario y del hogar. Este dato se ha tomado como una idea para generar una técnica que extrae los tintes de las prendas usadas y los procesa con el objetivo de darles una segunda vida mediante química verde y líquidos iónicos.

Esto es lo que hace la startup británica DyeRecycle. Cada prenda teñida de esta forma reduce en un 85% los elementos químicos, en un 66% los recursos hídricos y emite un 57% menos de emisiones de CO2.

 

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También es el caso de Ignorance is Bliss, que tinta baldosas de cerámica con residuos de la industria del metal, una aplicación directa en el diseño de interiores.

 

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Esta alternativa sería más adecuada para líneas de baja producción, dependiendo de la tecnología con la que habitualmente se trabaje.

 

Color microbiano

Sí, es posible pigmentar a base de bacterias que además eliminan toxinas y prescinden del agua. La empresa británica Colorfix modifica genéticamente microorganismos para crear los colores mediante fermentación. Se implementa en textiles de todo tipo, desde ropa de calle a productos para el hogar. Esta es una de las tecnologías con mayores posibilidades de escalabilidad.

 

Tintes naturales

Esta tipología apoya el uso de elementos biodegradables y aquellos que han cumplido su primer ciclo de vida. Tenemos como muestra el caso destacado de Phoebe Lewis, una diseñadora industrial que desarrolla gamas cromáticas a partir de algas, con la finalidad de recuperar fondos marinos y comunidades costeras. Todo un plus de propósito a la sostenibilidad.

 

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Se trata de una solución para pequeñas cantidades que aporta un valor añadido a los objetos resultantes al vincularse con la esencia orgánica de los elementos naturales de los que parten.

 

Pigmentos de desechos botánicos y alimentarios

Hojas y cáscaras de nueces pueden reconvertirse en base cromática totalmente trazable gracias a la tecnología NFC (la de comunicación de campo cercano, como la que utilizan las tarjetas de crédito y los móviles). Encontramos un ejemplo en el algodón tintado con camelias que, a mayores, proporciona un alto nivel de protección contra la radiación ultravioleta (UPF 50) sin usar aditivos sintéticos. Tenemos otro caso destacable en la marca Upstate, que diseña objetos para el hogar basándose en rosas o setas.

 

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Esta técnica, al igual que ocurre con los tintes naturales, consiste en una herramienta más pensada para colecciones cápsula, y aporta el propósito añadido del cuidado de los sistemas de agricultura y de la biodiversidad en general.

 

Seis estándares y certificaciones para no sacarte los colores

Si quieres asegurar la trazabilidad y sostenibilidad de los pigmentos, estas son las seis certificaciones y los estándares clave que debes buscar:

  1. Cradle to Cradle: estándar global para productos que audita la circularidad.
  2. Oeko-Tex: testea sustancias peligrosas en tintes sintéticos y garantiza que los productos son seguros.
  3. ECO PASSPORT de Oeko-Tex: certificación independiente para químicos, colorantes y derivados empleados en la industria textil y del cuero.
  4. Bluesign: une toda la cadena de valor textil para reducir el impacto en las personas y el planeta, poniendo el foco en soluciones químicas más sostenibles.
  5. Zero Discharge of Hazardous Chemicals Foundation: tiene como objetivo la eliminación de sustancias químicas dañinas en todas las cadenas de suministro, protegiendo así a trabajadores, consumidores y ecosistemas.
  6. Sustainable Chemistry for the Textile Industry: agrupación de compañías de la industria química comprometidas en el cambio transformador del uso de sustancias en las cadenas del textil y el cuero.

 

Retos de futuro en el uso de pigmentos sostenibles en interiorismo

Aunque estas técnicas redundan en la eficiencia en el uso de recursos hídricos, reducen la dependencia de las estaciones y no requieren tierras de cultivo, hay todavía algunos retos que afrontar.

Se deben asimilar las limitaciones en la paleta de colores de materiales naturales, la variabilidad estacional en la disponibilidad y la necesidad de mordientes para fijar algunos tintes naturales, lo cual restaría sus cualidades beneficiosas para el entorno. Además, el proceso de teñido con materiales sostenibles puede resultar más costoso y menos eficiente en algunos casos. La industria deberá trabajar unida en todos los puntos de la cadena de valor para alcanzar el equilibrio económico y medioambiental.