La filosofía detrás de los hoteles boutique: de espacios históricos readaptados a simbiosis con la naturaleza

Las personas ya no viajan igual que antes. Ya no les basta con encontrar una buena ubicación: buscan una experiencia auténtica. Por ello, los hoteles boutique se han convertido en referentes gracias a su apuesta por la historia, el diseño, la sostenibilidad y la atención personalizada.

La idea de hotel boutique nació en los años ochenta en Londres, de la mano de la diseñadora Anouska Hempel, pionera en fusionar diseño y lujo. Lejos de competir con las grandes cadenas, estos hoteles se distinguen por su carácter singular, el sentido del lugar y la capacidad de emocionar a sus huéspedes a través de cada detalle. Se puede encontrar desde un menú de almohadas en el Bless Hotel Madrid, hasta excursiones en barco y rutas en bicicleta en el hotel Can Ferrereta, en Mallorca. 

 

Hoteles boutique y remodelación espacios históricos

De Suiza a México; de Irán a España. Una de las tendencias más notables es la transformación de edificios históricos en hoteles boutique. Es el caso del Hotel Royal Hideaway, un hotel de 5 estrellas Gran Lujo creado en una antigua estación de tren en el Pirineo aragonés, en Canfranc, Huesca. Esta fue inaugurada en 1928 y considerada la más grande de Europa en su época. Años más tarde, Ilmiodesign asumió el desafío de darle una segunda vida a este espacio. 

El reto, explica Andrea Spada, cofundador del estudio, fue “respetar el carácter monumental de la estación (estructura y morfología), protegida como Bien de Interés Cultural, y a la vez darle un aire renovado”. El resultado combina maderas cálidas, guiños de art déco y un diseño contemporáneo que rinde homenaje al esplendor ferroviario de principios del siglo XX.

Canfranc hotel boutique

 

El poder de los materiales en un hotel boutique

Entre los materiales más demandados para este tipo de establecimientos destaca la madera. “La madera es siempre un material muy agradecido cuando se trabaja de forma artesanal, como nos enseña el gran maestro italiano Pierluigi Ghianda”, añade Spada. Ghianda es conocido en todo el mundo como “el poeta de la madera”. 

Para la diseñadora María José Osuna, autora de proyectos en Soho Boutique, los elementos naturales son insustituibles. “Mis materiales preferidos son siempre los naturales como la madera, y tableros como los de Finsa cumplen con esas características técnicas y estéticas”, destaca.

La elección de estos materiales depende en gran medida del tipo de proyecto. En un hotel urbano predominan “texturas cálidas o tejidos como los terciopelos, mezclados con maderas con tonos nogal con mucha veta que transmiten solidez y calidad, así como con piedras y detalles de latón”, de acuerdo con Spada. Mientras que un hotel vacacional exige “madera con tonos naturales que transmite una atmósfera más tranquila y relajada. En este caso se pueden mezclar con tejidos más estampados y colores fuertes, incluyendo laminados de colores fuertes y brillantes”, añade.

ITC Madrid by Soho Boutique

La importancia de la luz

La iluminación es otro elemento clave para definir la experiencia. “Un buen uso de la iluminación representa el 70% del resultado final”, señala Spada, “es el medio que más influye en nuestras sensaciones. Nunca nos atreveríamos a dar un primer beso en un espacio con luz fría e iluminado como un quirófano, exclama. “Si queremos describir un ambiente refinado, relajado, necesitamos luz indirecta, cálida, como en las mejores películas neoyorquinas”, añade.

 

La atemporalidad, por encima de las tendencias 

Más que seguir una moda, los hoteles boutique buscan permanecer en el tiempo. En ese sentido, la atemporalidad es otro de sus sellos característicos, como lo refleja el Noa Boutique Hotel, ubicado en Oleiros, A Coruña, a orillas del océano Atlántico.

Lo principal en el diseño de este hotel fue la atemporalidad. No obedecía a modas; cada año hay tendencias nuevas y sería sencillo adaptarnos a algunas, pero no creemos que vaya por ahí el concepto del hotel”, explica Ignacio Reigada, arquitecto y cofundador de Sinaldaba. Seis años después de su apertura, el hotel sigue luciendo “como el primer día”, gracias a un diseño armónico, funcional y duradero.

Noa Hotel Boutique

 

Hoteles boutique en sintonía con la naturaleza 

Estar en simbiosis con la naturaleza también marca el diseño, según incide Reigada: “El enclave donde está el hotel es maravilloso, por ello el diseño siempre estuvo enfocado en que se cree una armonía: que el huésped pueda estar tranquilo, disfrutando de las vistas”. El resultado es “un diseño calmado, tranquilo, atemporal y funcional”.

María José Osuna, coincide en la importancia de este carácter atemporal. “En los hoteles boutique, la prioridad es la durabilidad y la practicidad, siempre de la mano de la estética”, afirma.

 

La sostenibilidad como parte de la filosofía de un hotel boutique

Los hoteles boutique entienden la sostenibilidad como parte esencial del diseño. “El mayor criterio de sostenibilidad es no tener que renovar el hotel cada diez o quince años”, asegura Reigada. Sinaldaba apostó por empresas locales y soluciones como geotermia, aislamientos eficientes y vidrios que protegen del sol sin sacrificar las vistas. 

Ilmiodesign prioriza también los materiales de proximidad, así como proveedores de proximidad y productos certificados para reducir la huella de carbono. Destacan, por ejemplo, textiles como el poliéster reciclado. 

Canfranc hotel boutique

 

“Un traje que encaja a la perfección”

Historia e innovación, materiales naturales, atemporalidad, sostenibilidad… En definitiva, los hoteles boutique escapan a modas pasajeras para crear espacios hechos a medida, “como un traje que encaja a la perfección”, precisa Spada.

La originalidad en este tipo de hoteles reside en la capacidad de escuchar al cliente y “entender profundamente sus necesidades, deseos y particularidades”, destaca. Para transmitir la sensación de cuidado extremo en cada detalle. “Ese nivel de atención y adaptación es, en sí mismo, el auténtico lujo, porque transforma un espacio en una experiencia única, exclusiva y profundamente personal […]. La clave está en incorporar elementos de diseño que sorprendan y generen ese efecto diferenciador, ese ¡guau! que deja una huella imborrable […]. Todo tiene que ser un concierto de detalles tangibles e intangibles para que la experiencia sea única”, concluye.