Ya te contamos que lo feo está de moda. Hoy te traemos algunos ejemplos del movimiento ugly en el mundo de la decoración y el diseño. Porque la belleza está más allá de la perfección.

Maia Home: poniendo en valor la imperfección de la madera

La madera es un material natural con características como nudos, catedrales o grietas que hacen que cada pieza sea única, incluso aquellas que proceden de un mismo tronco. Estas “imperfecciones” que dan personalidad propia a cada objeto construido son cada vez más valoradas en un mundo que valora lo diferente. Maia Home supo verlo y diseña y fabrica mesas, sillas, taburetes o percheros con las madera “más feas”, aquellas que el mercado descarta por presentar un mayor número de irregularidades.

Mobiliario con postes venecianos

Otra madera cada vez más valorada en la fabricación de mobiliario personalizado y con carácter es aquella reutilizada. Os mostramos aquí una casa revestida con madera de batea y en Italia tienen su propia versión, el aprovechamiento de la madera de los postes de la laguna veneciana. “Le briccole di Venezia” es un proyecto del fabricante italiano Riva 1920 en el que invitó a destacados nombres del diseño como Philip Starck o Matteo Thun a diseñar una edición limitada de piezas con esta madera, en las que se perciben las huellas del agua o los moluscos.

Kintsukuroi: la belleza de las cicatrices

El kintsugi o kintsukuroi es el arte japonés de reparar las piezas cerámicas rotas empleando lacas mezcladas con oro. La finalidad no es otra que hacer visibles sus “cicatrices” en lugar de esconderlas, ya que pasan a formar parte de la historia del objeto y lo embellecen. Muy relacionado con la filosofía del Wabi-Sabi, este arte valora el paso del tiempo y las imperfecciones que trae consigo.

Gaetano Pesce: muebles únicos

Desde los años 70 Gaetano Pesce celebra el malfatto, las cosas mal hechas, como algo positivo. El italiano es uno de los mayores defensores de la belleza de la imperfección y aboga por introducirla también en los procesos industriales modernos. Buen ejemplo son las sillas “Dalila” realizadas para Cassina, en cuya fabricación eran los operarios quienes decidían la forma final. O las sillas Dear Diversity. ¿Son feas? ¿Son bellas? Lo que es seguro es que su mobiliario no te dejará indiferente.

¡Viva la diferencia!

Precisamente Pesce fue uno de los protagonistas de la exposición “¡Viva la diferencia!” que pudimos ver en la pasada edición del Madrid Design Festival. Según Ana Domínguez Siemens, comisaria de la muestra, nace de la preocupación cada vez mayor entre los diseñadores  por huir de la estandarización. Un ejemplo es el jarrón Douglas de François Azambourg, de vidrio soplado que se realiza dentro de un molde de madera que se va deteriorando y modificando con el uso, y va dejando su huella diferente en cada jarrón.

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