La crisis sanitaria del coronavirus obligó a cerrar los espacios culturales durante varios meses en 2020. Su reactivación estuvo marcada por tres factores muy claros: el distanciamiento social, la desinfección y la digitalización.

Los cines y los teatros han reducido el aforo de sus salas y dejan butacas vacías entre los espectadores para mantener la distancia. Los conciertos han incluido sillas y circuitos de entrada y salida. El concepto de espacio cultural es muy amplio y no hay una única solución arquitectónica para su reactivación tras la covid-19, pero vamos a centrarnos en los museos y las exposiciones interiores para analizar cómo se han adaptado a la nueva realidad en su reapertura.

Ángel Rocamora, especialista en Arquitectura Efímera y proyectos culturales, explica que los espacios arquitectónicos cerrados, “que atesoran en su interior aquello que visitamos, han tenido que adaptarse transitoriamente a una mayor agilidad en la visita y sin aglomeraciones”. La reducción de aforos y la necesidad de que los visitantes no se acumulen en las salas ha conseguido que las exposiciones sean más exclusivas. “Los espacios museográficos o expositivos han sido lugares lujosos, con visitas casi privadas y con mayor libertad de disfrute de los contenidos. Se ha podido estar prácticamente solo delante de un cuadro, a diferencia de hace diez meses donde no podías acercarte a menos de dos metros de él debido a la cantidad de gente que transitaba los lugares”, anota Rocamora como factores positivos dentro de la crisis.

 

¿Cómo se han adaptado los espacios culturales a nivel arquitectónico?

Joel Sanders, profesor en la Escuela de Arquitectura de Yale, confesaba al periódico The New York Times: “El virus no es simplemente un problema de salud, también es un problema de diseño. La arquitectura tiene que adaptarse a las nuevas necesidades”.

El estudio Rocamora está trabajando en estos momentos en un proyecto internacional de una exposición temporal de arqueología. La novedad que incluye esta muestra es que se planifican todas las visitas para que sean guiadas por personal especializado y en grupos reducidos. “La exposición se ha diseñado definiendo las zonas de reunión para las explicaciones puntuales. La dirección del recorrido está muy clara y no tiene retorno y, además, no se puede deambular libremente por el espacio expositivo”, detalla.

La tendencia es que todas las exposiciones tengan un recorrido marcado y unidireccional. Por ello, serán muestras con un discurso lineal y esta característica también se apoya en la arquitectura. “Las zonas control de entrada, explicación y audiovisuales deben de ser amplias para disponer a toda la gente de un mismo grupo. Las zonas didácticas, como antes eran las reproducciones 3D interactivas, las hemos sustituido y reforzado con otras herramientas como paneles de lectura fácil o estaciones didácticas multiformato”.

 

El papel de la digitalización en los espacios culturales

El papel clave de la digitalización de los espacios culturales ya quedó patente durante el confinamiento. La actividad en redes sociales y el trabajo en las páginas web para llevar el material físico al entorno digital aumentó en muy poco tiempo. El formato más empleado han sido las visitas virtuales.

Con los espacios reactivados, la tecnología ha estado presente desde las entradas electrónicas hasta los baños contactless. Dentro de las exposiciones físicas se han incorporado paneles electrónicos con explicaciones didácticas o información de utilidad, además de material audiovisual.

“Estamos en la Edad Media de la digitalización. Debemos ser exigentes para buscar formatos más complejos e híbridos, donde podamos aportar al visitante lecturas y disfrutes más completos” critica Rocamora, a la par que se muestra optimista: “viene una época apasionante para descubrir cómo esta tecnología se puede aplicar a la cultura de una forma práctica, incisiva y más apasionante”.

Las entradas electrónicas, los dispensadores de gel hidroalcohólico contacless, los recorridos cerrados o la ventilación son elementos que ya se han incorporado en el diseño de exposiciones y para reabrir museos o espacios culturales interiores. Pero todavía queda mucho camino por recorrer para que la digitalización y el diseño novedoso de interiores impulsen esta nueva era en los espacios culturales.

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