“Existen ejemplos repetidos en geografías completamente diversas, como una seriación de edificios”, observa el arquitecto Manuel Carbajo. Así se refiere al fenómeno que en España ha recibido la etiqueta de “urbanismo cebra”: bloques residenciales con fachadas de franjas blancas y negras. “Una tendencia a una cierta homogeneización capaz de generar esa sensación de que los edificios son un poco todos iguales”, señala. Bloques que podrían cambiar de ciudad sin que apenas nos demos cuenta.
En este contexto, materiales vivos como la madera termotratada reaparecen como un elemento capaz de tensionar el binomio, aportando riqueza, identidad y sostenibilidad a las fachadas residenciales. Carbajo subraya esa diferencia “por la propia característica y la personalidad que tiene una solución como la madera resulta casi imposible incluirla dentro de estas estrategias del urbanismo homogéneo”. Refuerza esta idea el también arquitecto Jorge Nimo, e indica que “conseguir aplicar la madera en la fachada es un acierto para generar textura y humanidad, ya que la madera transmite huellas, texturas y el paso del tiempo”.
Recorremos cuatro proyectos que exploran distintos usos de este elemento como una vía para enriquecer y ennoblecer el paisaje urbano.
Foxos by Arial: Una envolvente noble que diferencia e integra
En la costa atlántica de Galicia, en el noroeste de España, Foxos by Arial reúne 75 viviendas de baja altura en Sanxenxo. El conjunto, diseñado por el estudio Carbajo Barrios, se organiza como una pequeña constelación residencial integrada en el paisaje costero, con vistas abiertas al océano Atlántico y a la isla de Ons.
La estructura de hormigón se envuelve con ThermoPine lasurado en gris, una madera termotratada que se prolonga en paramentos, falsos techos, terrazas y sistemas de protección solar. Carbajo subraya que esta elección aporta mayor riqueza al diseño. “La madera es un material noble y vivo. Esto lo aleja de las lógicas abstractas del llamado urbanismo cebra, basado en oposiciones gráficas y repetición compositiva”, explica.
El uso del ThermoPine va más allá del plano visual: su tratamiento térmico, basado únicamente en calor y vapor sin aditivos químicos, mejora el aislamiento hasta un 25%. La madera actúa así como una piel continua que regula luz y privacidad e integra la edificación en el clima y entorno atlántico. El conjunto cuenta además con certificación VERDE del GBCe y calificación energética A, reforzando una sostenibilidad entendida como continuidad entre materia y paisaje.

As Galeras II: Generar ciudad con cada edificio
Detrás de los llamados edificios cebra, señala Carbajo, se impone una lógica económica clara, y es que la repetición de diseños y soluciones permite reducir costes. Nimo coincide en que la normativa y la optimización presupuestaria favorecen respuestas cada vez más homogéneas. La consecuencia es una pérdida progresiva de identidad arquitectónica. “Debemos hacer un esfuerzo por entender el diseño de cada edificio como un caso único y especial. Tenemos que asumir que con cada edificio generamos ciudad y que su volumetría tendrá impacto durante muchos años”, señala.
En Oleiros, A Coruña, el proyecto As Galeras II, diseñado por Nimo-Mezquita Arquitectura, se inscribe en esa búsqueda de diferenciación. La promoción residencial introduce madera termotratada para interrumpir la continuidad del volumen blanco y modular el ritmo de la fachada.
En este proyecto, la madera ThermoPine Savia aparece en balcones, paramentos y elementos de privacidad. Combinada con superficies blancas y hormigón, aporta textura y reduce la escala percibida del conjunto.

JP 16: El control solar como expresión arquitectónica
En Sevilla, el edificio residencial JP 16, promovido por Hijos de Terrats Construcciones y ejecutado en 2024, introduce la madera termotratada como parte activa de la envolvente arquitectónica. La fachada incorpora el sistema Gradpanel ThermoPine de Gradhermetic, que integra celosías de control solar capaces de modificar la lectura del volumen según su apertura o cierre. La propuesta articula así una fachada cambiante, donde la madera deja de ser un acabado estático para convertirse en un dispositivo de regulación ambiental.
Para David Pereira, jefe de obra, la elección de este producto responde tanto a criterios técnicos como de calidad arquitectónica. “Un material natural, en este caso la madera, siempre aporta un plus de calidad en cualquier edificación”, señala. Al mismo tiempo, reconoce las exigencias del contexto climático: “Sevilla no es el mejor entorno para la madera, pero en este caso la orientación del edificio y la protección de la calle permiten su uso”.
El sistema de celosías trae dinamismo y aporta “una armonización del edificio, tanto con las celosías cerradas formando un elemento continuo como abiertas, gracias al diseño de plegado”, explica Pereira. Esta condición permite integrar la fachada con otros materiales como el acero corten de planta baja y las rejas metálicas del conjunto.
Consultado sobre el llamado urbanismo cebra, Pereira apunta a la repetición de soluciones como riesgo de pérdida de carácter urbano, y defiende la necesidad de integrar cada proyecto en su entorno sin caer en la uniformidad.

Aparto Diagonal Suites: Superficies que acompañan el habitar
Diseñado por Batlleiroig junto a Hines y Bernadí, Aparto Diagonal Suites es una torre de alojamiento flexible pensada para estancias medias y largas en el acceso a Barcelona. La madera termotratada aparece en balcones, fachadas y zonas comunes como un recurso de continuidad material. Su presencia acompaña la escala del conjunto y aporta una lectura más cálida a un volumen de gran presencia. En las terrazas, los falsos techos de ThermoPine generan sombra y protegen el espacio exterior de la incidencia directa del sol y la lluvia, creando condiciones más amables para el uso cotidiano del balcón o la terraza.
Esa superficie de madera añade calidez a la experiencia diaria y reduce el mantenimiento al quedar protegida dentro de la propia geometría del edificio. En el interior, la madera continúa en la recepción y en las áreas compartidas, conectando los espacios exteriores con las zonas de encuentro y generando una transición continua en el recorrido del usuario.

Estos proyectos logran superar la tensión entre industrialización y carácter, oponiéndose a los bloques cebra. Carbajo señala que existe una búsqueda de practicidad en las lógicas de producción repetitiva de esta tendencia, pero que, llevada al extremo, deriva en una simplificación excesiva para reducir riesgos. En ocasiones, añade, se ha disfrazado o presentado como un “minimalismo” o “modernismo industrial”. Al final del proceso, lo estético transforma la experiencia misma. “La copia siempre es aburrida”, señala Nimo.
El uso de la madera permite un efecto opuesto, con calidez, textura e identidad, e introduce otro elemento singular en las fachadas residenciales: “el paso del tiempo”, incide Nimo. “Gracias a su tratamiento a altas temperaturas, sus células orgánicas se convierten en más estables, y exigen mucho menos mantenimiento, salvando esta reticencia al uso de la madera. Y también es importante cuando se apuesta por madera, asumir y dignificar como se marca el paso del tiempo, y disfrutar de su envejecimiento. Su éxito es sentir como envejece, como marca sus arrugas. Imperfecta”, dice el arquitecto. Esa transformación abre otra lectura del edificio, donde los materiales acompañan y evolucionan con el entorno.

