Mayrit 2026 llega a su cuarta edición con una pregunta de fondo: ¿qué ocurre cuando los modelos con los que organizamos el mundo empiezan a mostrar sus límites? Bajo el marco teórico de (Super)Models, la bienal se despliega entre el 20 y el 24 de mayo por quince sedes, con dos exposiciones institucionales y catorce proyectos independientes, activando Madrid como una red de espacios, conversaciones y ensayos materiales.
Miguel Leiro, director de Mayrit, lo resume como un desplazamiento claro respecto a ediciones anteriores: la bienal “deja de ser únicamente una plataforma de visibilidad para diseñadores emergentes” y pasa a operar como “un marco de lectura sobre cómo se producen hoy los objetos, los espacios, las imágenes y los sistemas que habitamos”. En esa transición, Mayrit gana densidad curatorial sin perder su escala cercana y distribuida por la ciudad. Estos son los tres imperdibles que seleccionamos desde Connections by Finsa: una exposición, una charla y un taller.
1. Unboxing: cuando la materia se resiste al control
En la Central de Diseño de Matadero, Unboxing, de Espace AYGO con Finsa, propone una lectura especulativa del ciclo de vida de los materiales industrializados, con especial atención a la madera en tablero. La instalación parte de una imagen casi primaria, la de entidades escultóricas que emergen desde el interior de las cajas que las contienen. Pero ese despliegue avanza hacia un territorio menos dócil, donde el orden, la regulación y el control desembocan en desintegración y caos.
Ahí reside su interés, y es que Unboxing no entiende el desorden como un accidente, sino como una condición interna de los sistemas que intentan optimizar y contener la materia. La pieza habla de entropía, pero también de agencia material; de aquello que permanece latente incluso en los procesos industriales más calculados. En palabras de Leiro, el proyecto plantea que “incluso dentro de los sistemas más regulados, la materia conserva una agencia propia”.
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2. Lucas Muñoz: diseño, producción y vermú
El 31 de mayo, Infinito Delicias acoge Conversación ácida con Lucas Muñoz, un encuentro informal con el diseñador responsable de parte del mobiliario y de las lámparas del espacio. La cita tendrá lugar en UNMAR, el restaurante del edificio, con un formato deliberadamente distendido: escuchar, conversar y compartir un vermut.
Más que una charla al uso, el encuentro abre la cocina interna de un proyecto, desde cómo se diseña y produce mobiliario para un contexto real, qué decisiones materiales lo atraviesan y qué implica trabajar desde una lógica sostenible sin convertirla en eslogan. Muñoz compartirá el proceso desarrollado en Infinito, desde las piezas de mobiliario hasta las dos tipologías de lámparas presentes en el edificio.
En una edición centrada en los modelos que ordenan la realidad, esta conversación aterriza la teoría en el hacer, involucrando presupuestos, procesos, residuos, oficios, usos y decisiones que rara vez aparecen en la imagen final de un espacio.
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3. Arquitecturas como ensayo para otros mundos
También en Infinito Delicias, el taller Arquitecturas como ensayo para otros mundos, con Elii y Husos Arquitectura, plantea la arquitectura como una práctica abierta, situada y en transformación. El taller convoca a vecindad, agentes del diseño y actores urbanos para trabajar sobre los usos colectivos, el cuidado de jardines, la visibilización de procesos invisibles y las relaciones del edificio con la calle.
La clave está en entender Infinito Delicias como una infraestructura ecosocial abierta e incompleta. Frente a la arquitectura como respuesta cerrada, el taller propone activar preguntas: qué modelos de convivencia sostiene un edificio, qué procesos materiales deja ver u oculta, cómo se negocian sus futuros posibles.
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Como 3+1, Leiro apunta hacia otra exposición clave para leer Mayrit 2026 en toda su densidad: IBEX36. Cultura material = Valor global, de Saúl Baeza / DOES WORK, en el Museo Nacional de Artes Decorativas. Si Unboxing, la conversación con Lucas Muñoz y el taller de Elii y Husos Arquitectura abordan la materia, el proceso y el espacio como territorios en disputa, IBEX36 amplía la escala de la pregunta al situar los objetos dentro de los sistemas económicos que los atraviesan. La muestra imagina el museo como una bolsa de valores en tiempo real, donde las piezas dejan de aparecer solo como patrimonio para ser leídas desde su composición material, su origen, su transporte, la mano de obra implicada y su valor económico actual. Un cierre perfecto para una edición que no entiende el diseño como producción de formas, más bien como una herramienta para detectar qué modelos organizan (y tensionan en ocasiones) nuestra manera de habitar.

