La idea de diseño de los espacios suele llevarnos a pensar en ámbitos como el de la arquitectura o el interiorismo. Vemos edificios y estancias, olvidando un área muy importante que también necesita ser ideada: los espacios exteriores. De ellos se ocupan los paisajistas, que, según la Federación Europea de Arquitectura del Paisaje, «estudian, planifican, diseñan y gestionan paisajes urbanos, rurales y naturales en el tiempo y en el espacio basándose en las características propias y en los valores históricos y culturales del lugar».
Era paisajista Frederick Law Olmsted, responsable del diseño de Central Park de Nueva York, y también lo era Gertrude Jekyll, quien creó y diseñó más de cuatrocientos jardines en el Reino Unido, Europa y Estados Unidos. Es decir, el mundo del paisajismo es amplio y variado y es incluso complicado dar una definición. “Se puede interpretar de muchas maneras”, confirma el paisajista Senén Rivero, encargado de esta área en A Panda da Dá. “Puede hacerse desde un punto de vista más territorial, como la gestión del paisaje, hasta la interpretación, quizá más de la escuela inglesa, de diseño de jardines o diseño de espacios exteriores, y ahí tiene relación con la arquitectura. Está el arquitecto, que se dedica al edificio, y el arquitecto paisajista, que se dedica a los exteriores. Hay una línea un tanto gris para diferenciar qué hace un diseñador de jardines y un arquitecto paisajista”, explica. La web de la Asociación Española de Paisajistas, de hecho, incluye entre las áreas de actividad de la profesión también categorías como la ingeniería, rehabilitación y restauración del paisaje o el diseño de infraestructuras verdes.

Senén Rivero pone el Garden of Cosmic Speculation, situado en Escocia, como un ejemplo de proyecto paisajístico que le gusta especialmente
Rivero, que se formó en Inglaterra, entiende su profesión como “diseño de espacios exteriores, normalmente ligados a una propiedad, a un espacio residencial, pero también para espacios de uso público o incluso fincas y espacios productivos”, asegura. Desde Orza Paisajismo, Carmela Moral Ardines ofrece una definición similar: para ellos, desde el paisajismo se aborda el espacio exterior, “tanto la urbanización como el jardín, en espacios públicos y privados”.
Ser paisajista a día de hoy
Esa borrosidad en la definición y en los límites que marcan qué es y qué no es paisajismo puede deberse, precisamente, a que en España es todavía un campo relativamente reciente. “La profesión en España está creciendo mucho, pero comparado con otros países, estamos todavía en un estado un poco embrionario. Sí que es verdad que hay profesionales que llevan bastante tiempo en el sector, pero la gran mayoría del trabajo que se hace en espacios exteriores no ha sido hecha por profesionales formados en el campo”, sostiene Rivero.
Ver esta publicación en Instagram
En los últimos años, no obstante, las cosas han empezado a cambiar. “Lo que estamos percibiendo es que las personas cada vez son más conscientes de la calidad de vida que aportan los espacios exteriores y lo demandan más”, señala Moral Ardines, que destaca que es algo que también ven con colegas del mundo profesional. “Notamos esa mayor sensibilidad en el mundo profesional, en compañeros, en arquitectos, en promotores, en interioristas, que demandan y son conscientes del valor que aporta nuestro trabajo”, apunta. Así, le ve el lado bueno a que el paisajismo en España esté aún dando sus primeros pasos, ya que significa que, quien lo demanda “está sensible y predispuesto”. Sin embargo, todavía echa de menos que quien inicia un proyecto de vivienda reserve un porcentaje para el espacio exterior.
¿A qué se debe este crecimiento de los últimos años? Dos causas parecen dibujarse con claridad: en un contexto de emergencia climática, a la concienciación cada vez más generalizada de que los espacios verdes son importantes, también se le sumó la pandemia del covid-19 como catalizador de esa mirada hacia el exterior. “De repente, empezamos a mirar también a lo que tenemos fuera de casa, le damos mucha más importancia a los espacios verdes, a los jardines”, señala Rivero.
Además, la pandemia tuvo otro efecto colateral que ayuda a este boom actual del paisajismo: muchas personas decidieron cambiar de carrera y buscar algo que de verdad les apasione. “Este resurgir del sector ha hecho que cada vez haya más universidades ofreciendo másteres o cursos de paisajismo”, añade Rivero, que forma parte del equipo ganador del concurso para la rehabilitación arquitectónica y del paisaje de A Panda da Dá.
Ver esta publicación en Instagram
Tendencias en paisajismo: sostenibilidad y contacto con la naturaleza
El paisajismo que se hace ahora no es el mismo de hace veinte años. En este momento de impulso de la profesión, hay una palabra imprescindible en todo lo que se hace: sostenibilidad. “Veníamos de un modelo en el que la naturaleza es algo que sometemos, en el que está todo perfecto y con unas líneas muy marcadas, y creo que la tendencia ahora a nivel mundial es no intentar tomar la naturaleza, sino trabajar con ella”, asegura Senén Rivero.
Esto se traduce en jardines “algo más informales, de corte un poquitín más naturalista, usando plantas más adaptadas al lugar. En la gran mayoría de España, quiere decir plantas que no necesiten riego”, elabora. Esto significa tener también más cuidado con las especies que se introducen (intentando evitar las invasoras) y, en general, “un uso más sensato de los recursos, tanto de las plantas que usamos, como de los materiales, como agua, y otros elementos”.
Dentro de ese marco de sostenibilidad, que podríamos entender como macrotendencia, los proyectos paisajísticos actuales se caracterizan también por “la búsqueda del contacto con la naturaleza, de cuyos beneficios somos cada vez más conscientes, y por la flexibilidad de los espacios”, apunta Carmela Moral Ardines. “Cada vez se hacen más actividades fuera, y la idea es que un mismo espacio se pueda adaptar: que sirva para una gran comida familiar o con amigos pero que también se convierta en un sitio más pequeño y acogedor”, explica.
Ver esta publicación en Instagram
Además, desde Orza Paisajismo, responsables de proyectos como las 75 viviendas de Foxos, han detectado otra tendencia. “Nosotros trabajamos mucho en el norte, donde muchas veces se está dentro de casa, pero apreciando y disfrutando del jardín. Ese jardín que contemplas desde el interior de la vivienda, creo que también es una tendencia”, asegura Moral Ardines.
El futuro del paisajismo: un sector marcado por el cambio climático
El contexto global de emergencia climática es también imposible de ignorar al pensar en cómo será el futuro de este sector, que tendrá que enfrentarse a un cambio de reglas a nivel global. Es algo que, en realidad, ya se está viendo. “Cuando hacemos trabajos más deslocalizados, es importantísimo desplazarse y estudiar en profundidad la zona, tanto a nivel de vegetación como de orografía u orientaciones. Estamos notando ya cambios en ambientes que conocemos desde hace mucho tiempo, es algo que ya percibimos”, confirma Moral Ardines.
“Todo lo que sabemos nos va a servir bastante de poco”, concuerda Senén Rivero, hablando de aspectos como las épocas para podar, plantar y qué se puede poner o qué no. “Estamos en un clima extremadamente cambiante y de muchos extremos, veranos cálidos y secos e inviernos especialmente fríos. A la hora de seleccionar plantas y diseñar espacios verdes, probablemente vaya a haber que rehacer muchas cosas de las que ya hemos hecho. Posiblemente tengamos que limitar un poco la paleta de plantas y buscar las más resilientes, además de desechar la idea de que una misma receta va a servir para todos los sitios. El nivel técnico actual nos permite hacer prácticamente lo que queramos, pero debemos preguntarnos a qué precio, incluir la variable ambiental y recalcular”, señala.
Se trata, al fin y al cabo, de continuar por la senda del paisajismo sostenible, porque no todo lo verde, solo por ser verde, es bueno. Como concluye Rivero, “tendremos que cambiar un poco el paradigma”.

