Tres países, tres artistas y un objetivo: explorar nuevas narrativas sobre el suelo y su importancia en las sociedades contemporáneas. Esa es la esencia de la residencia artística Common Grounds, convocada a principios de 2025 de forma abierta y sin límite de edad o rama artística. “La idea era que se presentasen diferentes proyectos, sobre todo de degradación de los suelos”, explica Laura Carro, encargada de la organización del programa público y del comisariado de exposiciones de la Fundación RIA, la entidad gallega socia del proyecto junto con La Citadelle de Marseille (Francia) y Gradoscope (Bulgaria).
Los artistas seleccionados fueron el pintor y paisajista Virgile Haëck, la ilustradora y editora Andrea Popyordanova y la escultora Mar Ramón Soriano. En el verano de 2025 iniciaron la experiencia con una estancia en Marsella. La segunda parada fue Galicia, donde estuvieron dos meses (de octubre a diciembre) desarrollando sus respectivos proyectos y, a través de la Fundación, entrando en contacto con la comunidad local y haciendo red con otras instituciones culturales y académicas. “Queríamos presentar a los artistas y que pudiesen seguir conociendo más del territorio, hacer una conexión con la comunidad”, señala Carro.
El núcleo alrededor del que giró la producción artística de los residentes en esta etapa gallega fue Froxán, en Lousame, un territorio marcado por la contaminación derivada de las antiguas minas de San Finx y, por otro lado, por la labor de restauración ambiental que la comunidad local lleva años promoviendo. Allí, conocieron los montes y la situación del suelo; además, participaron en otras actividades, como las visitas a la EASD Mestre Mateo, el Centro de Art FMJJ, la fábrica de Cerámicas do Castro y el laboratorio del grupo de investigación Uxafores, en el Campus Terra de la USC.

Los tres proyectos, en sus propias palabras
¿Cuáles fueron los resultados de esta parte gallega de Common Grounds? Carro explica que, al tratarse de tres artistas muy diferentes, sus proyectos también lo fueron. El fruto de estos dos meses investigando y trabajando en Galicia sobre los suelos contaminados de Froxán se pudo ver en una jornada organizada en Casa RIA el 11 de diciembre de 2025, con presentaciones de los artistas, la exposición de una selección de obras en Sala RIA y una pequeña experiencia culinaria que elaboraron en colaboración con A Cantina. “Colaboraron también mucho entre ellos, no había ningún tipo de restricción”, sostiene Laura Carro, poniendo como ejemplo precisamente esa “performance culinaria con productos del territorio”.
Esto es lo que tienen que decir ellos sobre sus respectivos proyectos:
Virgile Haeck
El paisajista y pintor francés, con formación también en urbanismo, explora en el proyecto que está llevando a cabo en Common Grounds “el papel de los suelos en las sociedades contemporáneas, con un énfasis especial en su cuidado”. Así, el artista asegura que se aproxima a los suelos “no solo como material de diseño, sino también como entornos vivos: espacios de memoria, vulnerabilidad y regeneración”. Usando técnicas de dibujo, pintura, texto y mapas, desarrolla “representaciones exploratorias que funcionan como hipótesis para revelar la vida interior y la profundidad temporal de los paisajes”. Su parte en Galicia fue muy pictórica, centrada en la naturaleza, los árboles, los montes y la frondosidad.

Andrea Popyordanova
La forma de trabajar de la artista búlgara está a menudo muy ligada a un lugar concreto, a un territorio, “reuniendo fragmentos visuales o historias sobre un sitio específico” y, si bien con frecuencia opta por obras figurativas, también le interesan los modos en los que puede incorporar el territorio en materia sin representarlo. “Mi proyecto para Common Grounds es sobre la tensión entre lo local y endémico y las narrativas alrededor de las especies”, explica.
Exploró esta tensión a través del dibujo, del teñido de textiles y de las palabras (hará un libro con todo esto). En Galicia en concreto, se centró en especies endémicas como el roble y el castaño y en el eucalipto como invasora, “que portan relatos sobre la historia y el presente de esta región”. Uno de los trabajos, como ejemplo, consistió en elaborar tintes con hojas de castaño, corteza de eucalipto y gallarita de roble. “Los usé para teñir trozos de seda e hilos de lana, que luego expuse en una pared como capas de color”, detalla.

Mar Ramón Soriano
“El proyecto en el que estoy trabajando, situado en tres localizaciones, intenta reflexionar sobre diferentes gestos de limpieza, a pequeña y gran escala, entendiendo la limpieza en un amplio espectro que abarca desde la deseucaliptización hasta la gestión de residuos mineros, pasando por prácticas de limpieza más domésticas y la reflexión sobre la propia idea de lo limpio o lo contaminado”, explica la artista valenciana, residente en Niñodaguia (Ourense). Así, los procesos que utiliza “se centran en el trabajo con materiales que son sobras que el ser humano abandona en el territorio, así como en las huellas y grietas que deja en él”.
En cuanto a la parte que realizó durante la residencia en Galicia, se centró en producir papel y trabajar a partir de los datos proporcionados por las investigadoras de Uxaforest en Lugo. “La especificidad de este territorio orienta el interés hacia las cenizas procedentes de incendios forestales y hacia los metales presentes en el río de Froxán (Lousame), posteriormente absorbidos por la vegetación autóctona que rodea la mina de San Finx. Ambos materiales fueron empleados como agentes de teñido en papeles elaborados a partir de papel reutilizado”, señala.

El interés por las comunidades de montes vecinales
Más allá de cómo se plasmó o plasmará esta estancia en sus respectivas obras y proyectos, los dos meses pasados en Galicia les sirvieron a los artistas para conocer una región con la que estaban más o menos familiarizados y para buscar similitudes y diferencias con respecto a los territorios que habitan. Virgile Haeck, por ejemplo, encontró muchos paralelismos y retos compartidos entre los eucaliptos gallegos y las plantaciones de pinos del sudoeste de Francia, donde creció. “A través del trabajo de campo y la participación en las brigadas locales de deseucaliptización, aprendí sobre la historia política de estos bosques y las prácticas emergentes de gestión compartida del territorio”, asegura.
Lo colectivo y la comunidad tienen en la gestión forestal gallega un protagonista indiscutible, las comunidades de montes vecinales, algo que despertó el interés de los tres participantes. “Me interesaba mucho su historia y su presente”, confirma Andrea Popyordaneva al respecto. “Este término medio entre la propiedad privada superindividualista del terreno a la que estamos acostumbrados y la propiedad pública, donde a menudo la gente se siente desconectada del espacio público, me resultaba muy intrigante. En un paseo con un miembro de la comunidad de Froxán también me impresionó mucho lo que aprendí y vi sobre el equilibrio entre animales, prados, personas, casas (aldeas) y el bosque que los rodea, así como la lucha contra las grandes compañías que plantan monocultivos”, elabora.
Para Mar Ramón Soriano, quien vive en Galicia, la experiencia fue también esclarecedora. “Fue especialmente interesante conocer el trabajo de las mancomunidades y las formas de gestión forestal en la región. Observar las huellas que ha dejado el pasado en esta comunidad autónoma me permitió comprender cómo las decisiones políticas y económicas inciden en múltiples niveles de la vida cotidiana, y cómo las relaciones interespecies ocupan un lugar central en las conversaciones y prácticas del territorio”, relata.

La residencia Common Grounds, una iniciativa europea financiada por el programa Europa Creativa y apoyada por la Fundación Carasso, continúa a principios de 2026 con los tres artistas viajando a Bulgaria para finalizar sus proyectos.

