La manera en que habitamos los espacios está cambiando en paralelo a nuestra forma de vivir. La vivienda, el trabajo y el ocio empiezan a convivir en los mismos entornos y los interiores se diseñan para responder a usos que ya no son fijos. Esta evolución se hace evidente en ámbitos como la vivienda, el hospitality, las oficinas transformadas o los espacios híbridos, donde las fronteras entre funciones se vuelven más porosas y los proyectos se adaptan a nuevas formas de habitar. En este contexto, las tendencias que marcarán 2026 comienzan a consolidarse: espacios más flexibles, atentos al bienestar y capaces de acompañar los cambios de quien los vive.
Este enfoque marca el rumbo de una nueva manera de proyectar, donde las funciones se mezclan y los interiores dejan de dividirse por usos estrictos. El interiorista Francesc Rifé denomina a este proceso integración, y lo explica así: “Cada vez hay menos fronteras entre las funciones de un espacio. También veremos sistemas modulares más inteligentes, que te permiten adaptar tu casa o tu negocio sin grandes obras”. La búsqueda de silencio, eficiencia y orden también gana protagonismo. Según Rifé: “Estamos buscando bienestar y eficiencia. Y también veo más conciencia sobre lo que compramos: menos objetos, más sentido”.
Nuevas geografías y tipologías
El diseño internacional aporta otra perspectiva que empieza a consolidarse en 2026. Alessandro Baccari, director de diseño y socio senior en DesignAgency, señala: “Prevemos un gran aumento del desarrollo de destinos residenciales y hoteleros en lugares menos conocidos de la zona EMEA”. Esta expansión redefine el concepto de ubicación deseada y refuerza la tendencia hacia entornos más remotos, menos urbanos y mejor conectados con la naturaleza.
La arquitecta Betsaida Curto, fundadora de Estudio Copla, coincide en que la sostenibilidad y el confort material seguirán creciendo en el diseño de 2026: “Esperamos que la tendencia siga hacia el uso de materiales naturales y mostrados en su esencia. Es positivo en todos los aspectos: sostenibilidad, cultura y confort”.

Espacios híbridos y adaptables
Una de las tendencias más evidentes es la desaparición de barreras entre usos. La vivienda adopta criterios de hospitality, los hoteles incorporan zonas de trabajo y los espacios comerciales buscan el carácter doméstico. La falta de metros y los cambios en los modelos de convivencia aceleran esa evolución. Para Rifé, los espacios híbridos marcarán el futuro inmediato: “Necesitamos lugares que cambien al tiempo que cambiamos las personas, que puedan ser trabajo, descanso o reunión según el momento”.
Baccari identifica una tendencia clara hacia proyectos residenciales que incorporan servicios hoteleros: “Estamos viendo un auge global de los proyectos residenciales de marca. Estos edificios llevan la experiencia de la hospitalidad, las comodidades de resort y nuevas interpretaciones de marcas hoteleras reconocidas al día a día de sus residentes”.
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Ese planteamiento afecta a la arquitectura y también al mobiliario: sistemas modulares, soluciones móviles, piezas transformables y diseño que evita obras invasivas. La idea de flexibilidad también está en el centro de las tendencias residenciales y de rehabilitación. Curto lo considera una necesidad urgente: “En realidad, el mundo se está transformando a pasos acelerados, ya no toda la sociedad sigue el modelo tradicional de familia, creo que es nuestra responsabilidad como profesionales diseñar espacios flexibles que puedan evolucionar con las necesidades actuales y las futuras”.
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Cambios de estilo de vida y vivienda asequible
Los cambios sociales están transformando la manera en que pensamos la vivienda. Los nuevos modelos familiares, el teletrabajo y la escasez de metros impulsan tipologías más accesibles y flexibles. La vivienda asequible se convierte en un reto para el diseño contemporáneo y abre caminos como el coliving, que combina espacios privados con áreas comunes. Para Baccari, estos espacios responden a un nuevo perfil de habitante: “Para estos proyectos creamos interiores llave en mano para los nómadas modernos, personas que viajan con frecuencia por motivos personales o profesionales y cuyos ingresos no dependen de un solo lugar”.
En hospitality, señala otro patrón emergente: “En un mundo saturado digitalmente, el silencio y el escapismo están emergiendo como los nuevos lujos más deseados. Las marcas buscan ubicaciones remotas y fuera de las rutas habituales para transformarlas en la mejor experiencia posible para el huésped”.
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Materialidad consciente y conexión con la naturaleza
La tendencia hacia materiales naturales y sensoriales continuará creciendo en 2026. La biofilia deja de ser un concepto y se convierte en parte estructural de los proyectos: más luz natural, presencia vegetal y mayores conexiones con el exterior. La paleta cromática se orienta hacia tonos tierra, verdes profundos y arcillas. La madera, la piedra y la cerámica aportan calidez y profundidad visual.
Curto subraya el componente territorial: trabajar con recursos próximos como principio de sostenibilidad. Para Rifé, la sostenibilidad también se entiende desde el tiempo: “La sostenibilidad ya no es un valor añadido, es una obligación. Un material sostenible es el que dura, el que envejece bien y no obliga a cambiarlo con frecuencia”.
Baccari vincula sostenibilidad con bienestar social: “Muchos de nuestros proyectos residenciales incluyen espacios que pueden transformarse rápidamente para facilitar la sociabilidad, el aprendizaje, el coworking, la actividad física y el disfrute del exterior”.
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El diseño como calidad de vida
Los profesionales coinciden en que las tendencias no nacen de la estética, sino del modo en que vivimos. El diseño responde a la búsqueda de bienestar en el día a día: ergonomía, silencio, luz natural, flexibilidad y soluciones tecnológicas invisibles que mejoran la experiencia sin dominar el espacio.
Rifé sintetiza esta mirada en una frase que resume por qué estas tendencias se afianzan en 2026: “La flexibilidad, la sostenibilidad y el bienestar son los tres pilares del presente y del futuro. Y el bienestar, al final, es la verdadera razón del diseño. Si un espacio no mejora tu vida, no está bien diseñado”.

