Ya conocemos los mitos que circulan alrededor de los países del norte de Europa y sus recetas para la felicidad. Hoy nos acercamos a un nuevo concepto que procede de los Países Bajos: el niksen. No os dejéis engañar por la seriedad de su nombre holandés, porque tiene un espíritu muy latino que evoca al dolce far niente italiano. Niks en holandés significa “nada” y niksen es, literalmente, “no hacer nada”. Pero nada de nada. A partir de ahora, cuando alguien te diga que estás holgazaneando, ya tienes respuesta: estás practicando niksen.

No hacer nada a propósito con un propósito

Sentarte en una terraza a ver pasar a la gente o quedarte embobado mirando las olas del mar es niksen. Aunque menos poético, tumbarse en la cama mirando al techo o sentarte delante de la ventana también es niksen. La clave está en quedarnos quietos y dejar la mente en blanco para que nuestro cerebro descanse.

En la sociedad actual de workaholics y tecnoadictos, dominada por la actividad y la búsqueda de la productividad, puede parecer una pérdida de tiempo. Precisamente se trata de eso: niksen es una forma de détox para escapar a los estímulos permanentes, que recupera el concepto de perder el tiempo sin culpabilidad.

Aunque forma parte de las tendencias en bienestar que se basan en la calma, como el mindfulness o la meditación, está muy alejado de ellas. Aquí no se trata de concentrarse, sino de dejar divagar libremente nuestra mente con el objetivo de llegar al máximo estado de calma y tranquilidad.

 

Los beneficios de niksen

Practicar niksen es recomendado por algunos médicos como terapia en casos de estrés o de agotamiento (el famoso burn-out), dos de las afecciones principales vinculadas al exceso de trabajo. Mientras no hacemos nada dejamos descansar nuestro cuerpo y nuestro cerebro, se recuperan nuestras neuronas y nos cargamos de energía. Es como dar un paso atrás ‘mental’ para regresar más centrados y con las ideas más claras. Otros estudios señalan que también retrasa el envejecimiento y refuerza el sistema inmunitario.

Pero, además, ese vagabundeo mental que caracteriza el niksen potencia la inspiración y la creatividad, e incluso el pensamiento a largo plazo. Es lo que defiende Sandi Mann, psicóloga y autora de “El arte de saber aburrirse”, cuyos estudios demuestran que el hábito de soñar despiertos ayuda a ser más creativos y afrontar mejor los problemas. Una de las recomendaciones más repetidas en los últimos tiempos por los psicólogos infantiles dice que los niños necesitan aburrirse para desarrollar su imaginación. Y tú, ¿cuándo fue la última vez que te aburriste?

Reserva espacio en tu agenda para practicar niksen

 

¿Cómo practicarlo?

El niksen se practica en soledad, pero después cada persona debe elegir lo que mejor se adapta a ella. Si te resulta difícil quedarte quieto en casa sentado en el sofá, puedes salir al parque o a cualquier espacio natural. Si la inactividad no es lo tuyo, opta por actividades semiautomáticas que no requieren concentración, como hacer punto. Carolien Janssen, en su libro “Niksen: el arte holandés de no hacer nada”, recomienda incorporar esos momentos a lo largo de tu jornada, reservando espacio en tu agenda para, simplemente, no hacer nada.

Tómate tu tiempo, porque no hacer nada es más difícil de lo que parece. Como explica Stuart Heritage, redactor de The Guardian, la primera vez que lo intentó se sentía incapaz de no pensar en todas las cosas que podría estar haciendo durante ese tiempo: revisar sus mails, escuchar un podcast, lavar los platos…  Acostumbrados a un exceso de trabajo y jornadas maratonianas de actividades, la práctica del niksen puede generar al comienzo angustia y sentimientos de culpabilidad, por no saber cómo afrontarlo.

Hay un requisito indispensable, alejarte de los aparatos electrónicos, porque el niksen se practica desconectado. Deja el smartphone fuera de tu alcance. En parte, estos aparatitos nos han robado los momentos de inactividad que teníamos de manera natural en nuestra vida. Ahora, al menor minuto sin nada que hacer, te sumerges en sus pantallas, pero cuando estés entrenado serás capaz de recuperarlos: el tiempo que transcurres en una sala de espera, el viaje en bus o metro hacia el trabajo, un baño relajante… Y te sentirás muy bien.

Aprovecha el tiempo que transcurres en una sala de espera o durante el baño para practicar niksen

 

Slow life

Niksen forma parte de la tendencia slow que gana cada día más adeptos. Se trata de huir de las prisas y de tomarnos tiempo para disfrutar de las cosas (slow food) o emplear el tiempo necesario en fabricar productos de calidad (slow fashion, slow design), hechos para durar. Algo difícil en un mundo en el que no hacer nada es considerado un síntoma de pereza y hasta en nuestro tiempo libre encadenamos una actividad tras otra, programando vacaciones que parecen una gincana.

Ahora ha llegado la hora de probarlo. Cierra este post y dedícate un momento. Tu cerebro te lo agradecerá.

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