Normalmente, para diseñar un producto, un edificio o un interior, primero se pensaba en la forma y a continuación se buscaba un material que se adaptase a ella. Lara Álvarez Bosch plantea la posibilidad de cambiar este esquema y “crear desde la materia”: partir del análisis de las propiedades y capacidades de un material para ver después qué se puede diseñar con este.

El diseñador de materiales

Desde que existe la industria, existe la profesión de diseñador de materiales, desempeñada por químicos o expertos en determinados sectores, encargados de optimizar los materiales o de buscar nuevas alternativas a partir de ellos. El acercamiento de las escuelas de diseño a la creación a partir del material y a la experimentación con estos es algo reciente pero que despierta un interés cada vez mayor.

Lara Álvarez llegó al diseño de materiales tras estudiar Diseño Industrial y descubrir que su orientación hacia la parte más científica del diseño se concretaba en una pasión por la materia. Completó su formación con una Ingeniería de Materiales y se centró en el trabajo con materiales naturales, más sostenibles o biobasados, como las fibras y cueros vegetales, los bioplásticos… “Algunos de ellos -dice- son materiales cuyo ingrediente principal se ha utilizado toda la vida, pero más asociado a la  artesanía. A nivel industrial se solían emplear otros tipos que no procedían de recursos naturales”. Pero esto está cambiando.

 

Naturales frente a sintéticos

Lara apunta a un auge creciente de la búsqueda de materiales menos contaminantes y más sostenibles por parte de las empresas. Pero la experimentación en el diseño de materiales de origen natural está todavía centrada en la cultura maker y el mundo artesano.

Todo lo contrario de lo que ocurre con el desarrollo de los sintéticos, donde resulta imprescindible una industria dotada de medios tecnológicos, el trabajo con ciertos materiales naturales es más asequible: funden a baja temperatura, se pueden manipular sin protección, no se necesita un espacio especializado… El material obtenido no suele resistir tanto como aquel que ha pasado por una investigación en laboratorio, pero Lara sugiere que “lo interesante de la experimentación es que partes de un briefing más abierto y creativo que da lugar a opciones nuevas no pensadas hasta el momento. A continuación, si deseas optimizar el material, probablemente tendrás que contactar con un laboratorio o centro tecnológico. Así llegarás a obtener un nuevo material con nuevas características y compatibilidades biológicas más sostenibles”.

 

Desarrollar tus propios materiales

Tras un tiempo siguiendo blogs y newsletter relacionados con el mundo de los materiales, Lara Álvarez decidió dar el salto y comenzar a experimentar. Contactó con organizaciones y empresas que trabajaban tanto con materiales naturales como en experimentación, y a partir de ahí comenzó a desarrollar sus propios materiales. Su meta: la creación de un material que llegue a industrializarse.

Entre los contactos de Álvarez estaba Materiom, una librería de recetas de materiales naturales. “Me interesaba porque promueven la experimentación con materiales de espíritu sostenible, amables con el medioambiente, no tóxicos, muy accesibles y aptos para trabajar directamente con ellos sin necesidad de grandes máquinas o de  conocimientos químicos”. Con ellos Lara Álvarez presentó en distintos eventos muestras como un bioplástico creado a partir de viruta de madera desechada por un carpintero.

El auge de la sostenibilidad

El conocimiento adquirido ha llevado a Lara Álvarez a realizar labores de consultoría especializada en materiales sostenibles para Materfad. Sin embargo, huye de este término porque “la sostenibilidad de un proyecto no implica solo el material empleado, sino también los procesos a los que es sometido, la energía necesaria para crear y destruir el producto, el diseño o la logística”. Nos ayuda con un ejemplo: la sociedad está inmersa en una lucha contra los plásticos; estos, sin embargo, en ciertos productos resultan más sostenibles que otras alternativas existentes, porque son ligeros y moldeables, porque permiten una vida más larga del producto o porque se comportan como la función requiere.

Actualmente, la mayoría de consultas que recibe Materfad están relacionadas con la sustitución de unos materiales por otros más sostenibles. Dentro de estos existen muchas opciones, pero su utilización todavía es reducida por su mayor precio –derivado en parte de producciones cortas-, que hace menos competitivo el producto final. Su difusión ha mejorado gracias a las nuevas normativas y a las marcas que comienzan a utilizarlo, como el mundo de la moda, creando ciertas líneas más sostenibles o indicando de donde procede el material. Lara apunta la posibilidad de fomentar su uso enseñando desde las escuelas de diseño la importancia del respeto al medio ambiente a través de la creación basada en recursos locales o en el residuo.

 

Basura útil: creación de materiales a partir de residuos

La clave está en “no verlo como basura sino como materia, porque al final todo el mundo que nos rodea está formado por materiales”. Esto está muy vinculado a la economía circular, ya que en todo procesado de un material se generan residuos, pero a ellos también se les puede dar utilidad.

En esta línea, uno de los últimos trabajos de experimentación de Lara Álvarez ha sido su participación en un Workshop MaDe Elisava centrado en la experimentación de materiales a partir del residuo de mercado procedente de la alimentación. Aquí desarrolló dos propuestas de materiales a partir de residuos de frutas y verduras de mercados locales, donde entre un tercio y la mitad de los productos a la venta se tiran porque son “feos”. Lara llama la atención sobre la enorme cantidad de desecho que se genera y que podría ser aprovechado,  al igual que ocurre con otros ingredientes básicos que no se emplean porque todavía no se ha descubierto qué hacer con ellos.

Optimizar los recursos naturales locales

Junto a la importancia de la valorización de los residuos, Lara Álvarez destaca la labor del diseñador en la optimización de los recursos naturales de carácter local, que debería siempre llevar consigo un desarrollo social y económico a nivel local. Es lo que hacen los proyectos de Fernando Laposse, que trabaja siempre con materiales locales promoviendo la economía de la región, desde un punto de vista social; o Superlocal.

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Si algo tiene claro esta experta en materiales es que “todos los materiales, bien utilizados, son buenos. El error lo introducimos nosotros cuando no sabemos identificar sus propiedades, características y capacidades y hallar la aplicación óptima para él”.

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