¿Cuál es nuestro hogar?, es una de las últimas propuestas que nos ofrece el Institut Valencià d’Art Modern, IVAM. Puede visitarse hasta el 31 de enero y parece una reflexión surgida de la experiencia de confinamiento que nos ha tocado vivir por el covid-19.

Sin embargo, tal y como nos cuenta José Miguel G. Cortés, comisario de la exposición y director del museo, “no tiene nada que ver con la pandemia. Es un proyecto en el que llevamos trabajando desde hace casi dos años”.

José Miguel G. Cortés, director del IVAM y comisario de la exposición

 

De hecho, la muestra toma su nombre de la instalación creada por Ilya and Emilia Kabakov, Where is our place?  de 2003.

La exposición ¿Cuál es nuestro hogar?  Plantea una discusión entre el espacio público y el privado, y es fruto de la colaboración con el Museo Nazionale delle Arti del XXI Secolo MAXXi de Roma.

Cortés explica que el proyecto “nace del interés de establecer una complicidad” entre las colecciones de dos de las instituciones culturales más destacadas del Mediterráneo. De este modo, el visitante podrá admirar doce obras, tres de la colección del IVAM y nueve de la del MAXXi.

Se encontrará con las propuestas de reconocidos autores como de los ya mencionados, Ilya and Emilia Kabakov, pero también de Francis Alÿs, Jana Sterbak, Bruce Nauman, Gabriele Basilico, Richard Hamilton, Teddy Cruz, Alfredo Jaar, Mario Merz o William Kentridge.

Where is your place?, 2003. Ilya and Emilia Kabakov. Fondazione MAXXi

 

Doce obras para reflexionar sobre el espacio

Todas las obras son muy diferentes entre sí. Pero todas tienen algo en común: provocar una reflexión acerca del espacio habitado y el social; la ciudad y el hogar, y la comunidad o el refugio personal.

“Si hay un elemento central, éste gira en torno a la vinculación entre el espacio público y el privado y darnos cuenta de que no son dos cosas independientes. Se complementan y se relacionan íntimamente” afirma el comisario.

“No existen zonas autónomas o lugares neutrales, bien al contrario. Un buen ejemplo de lo que digo lo ofrecen las diferentes piezas e instalaciones que aquí se muestran, ya que todas ellas construyen relatos, experiencias y narraciones que nos sirven como eje vertebrador para sentir y discutir acerca de los muy diferentes tipos de espacios que se construyen a diario”.

Senza titolo (Triplo igloo), 1984-2002. Mario Merz. Fondazione MAXXi

 

Un recorrido sensorial

El recorrido muestra desde una instalación más lúdica y sensorial como la Fun House (1956) de Richard Hamilton, un canto a la sociedad de consumo y a la importancia del cine, a la icónica Triplo igloo (1984-2002) de Mario Merz.

Sus característicos iglús obligan al espectador a transitarlos y a preguntarse acerca de cómo las formas arquitectónicas y sus materiales condicionan nuestros actos más cotidianos.

También encontramos obras de contundente crítica política como la del arquitecto Teddy Cruz. Cultural Traffic: from the Global Border tod the Border Neighbourhood (2010) está compuesta por más de trescientos conos de tráfico que simbolizan la idea de la frontera, sea ésta más local o más global, como lugar de separación.

“Unos elementos banales como los conos de circulación no impiden acercarnos al interior de la obra transformándose en una especie de arma” explica el director del IVAM.

Cultural Traffic: from the Global Border to the Border Neighbourhood (2010). Teddy Cruz. Fondazione MAXXi

 

Ciudades vacías

José Miguel G. Cortés afirma que todas las obras tienen muchas lecturas, pero cree firmemente que tras la experiencia vivida por el covid-19 las instalaciones adquieren nuevas interpretaciones.

“Por ejemplo, es muy evidente, en el caso de las 150 fotografías de Gabriele Basilico de la Colección del IVAM. En ellas retrata ciudades europeas desiertas como Berlín, Madrid o Milán, a comienzos de la década de los 2000. No hay ningún ser humano. Basilico construye una especie de decorados artísticos sin espectadores ni actores. Algo que a todo el mundo le recuerda los meses de confinamiento”.

La importancia de la luz

La docena de instalaciones que componen la muestra se suceden a través de salas hiperiluminadas que contrastan con salas en penumbra. De este modo la luz, al igual que en la arquitectura, se erige en un elemento fundamental para la confección del espacio.

Según comenta Cortés, la iluminación “ayuda comprender y a subrayar algunos de los aspectos que nos parecen más interesantes”.

Preparing the Flute, 2004-2006. William Kentridge. Fondazione MAXXi

 

Así, hay obras que requieren una mayor situación de penumbra y una ambientación más íntima o teatral pero otras, por su carácter más distópico, demandan una luz más intensa que contraste la pieza con las paredes del museo.

Todas ellas, en su conjunto, se convierten, en palabras de Cortés, en “acicate para preguntarnos acerca de ¿cuál es y dónde está nuestro hogar? Si es que lo sabemos o lo tenemos”.

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