Cuando la conversación puede llenar el espacio

La calidad de un espacio no depende solo de lo que se ve, también de cómo se escucha. En el espacio de Vöhringer, concebido para celebraciones y encuentros, el desafío principal estaba en su comportamiento acústico. Materiales como el vidrio, la piedra o el ladrillo clínker aportaban carácter visual, pero generaban una reverberación elevada que dificultaba la comunicación entre los asistentes.

Los datos iniciales evidenciaban el problema: el tiempo medio de reverberación alcanzaba los 2,77 segundos, afectando directamente a la imposibilidad de las personas para conversar y escucharse. Incluso en reuniones pequeñas, a partir de tres individuos, mantener una conversación clara resultaba complicado. La intervención debía mejorar este aspecto sin alterar la identidad.

Selador, empresa proveedora de soluciones acústicas, planteó una respuesta basada en el análisis y la precisión. El proceso comenzó con una visita técnica para realizar mediciones acústicas, documentar el entorno y recoger las necesidades del cliente. Con esta información, y mediante software especializado, se definió una configuración capaz de generar una acústica más natural y confortable.

Intervención acústica integrada

La propuesta se materializó mediante la integración de elementos acústicos en paredes y techo. En las superficies verticales se instalaron soluciones absorbentes diseñadas para reducir la reflexión del sonido, mientras que en el techo se incorporaron piezas que combinan funcionalidad acústica con iluminación y presencia formal. La disposición de cada elemento fue cuidadosamente planificada para asegurar su eficacia y coherencia visual.

El resultado demuestra una mejora clara, ya que el tiempo de reverberación se redujo hasta los 1,87 segundos, permitiendo una comunicación fluida incluso en situaciones de mayor actividad. Además, el espacio mantiene un equilibrio adecuado cuando está vacío, evitando una sensación acústica excesivamente amortiguada.

Para completar la intervención, se definió la ubicación exacta de cada elemento tras calcular la configuración óptima con herramientas de simulación acústica, garantizando una respuesta homogénea en toda la sala y alineada con las expectativas del cliente y del uso previsto en el espacio.

Este proyecto pone en valor el papel del acondicionamiento acústico como parte integral del diseño. La intervención no solo resuelve una cuestión técnica, también mejora la experiencia global. Selador consigue así que el espacio funcione mejor en su uso cotidiano, manteniendo intacto su carácter y potenciando su versatilidad como lugar de encuentro.