Hay fotogramas difíciles de olvidar. El impacto cultural del cine y las series marca el imaginario colectivo y forma parte de nuestras vidas de una manera que muy pocos artefactos culturales logran conseguir. Para lograr esa relevancia, las imágenes tienen que alcanzar cierta trascendencia y, por eso, el interiorismo audiovisual cumple una función narrativa esencial.
No se trata simplemente de decorar escenarios. Los espacios en los que se mueven los personajes inspiran emociones, ideas y conflictos antes incluso de que estos hablen. ¿Qué perfiles profesionales se implican? El de director de arte, en colaboración con el director y el director de fotografía, construye la identidad estética de la obra: paleta de colores, arquitectura, texturas, mobiliario y atmósfera. En el universo audiovisual cada detalle tiene que contar una historia.

En las series contemporáneas, el diseño de interiores adquiere aún mayor relevancia debido a la duración prolongada de las historias. Los espacios evolucionan junto con los personajes. Un apartamento puede transformarse gradualmente para reflejar el ascenso social, la degradación moral o una crisis personal. Así, el set se convierte en un personaje que participa activamente en la narración.
La dirección de arte también define el contexto histórico y cultural. En producciones de época, la investigación es rigurosa: estilos arquitectónicos, objetos cotidianos y paletas cromáticas deben responder a referencias reales. “Lo normal en estas producciones es recurrir a anticuarios, tiendas de segunda mano, almonedas o mercadillos”, dice Elia Robles Castrillo, directora de arte. En la ciencia ficción o la fantasía, en cambio, el reto consiste en crear mundos creíbles desde cero, equilibrando innovación y coherencia interna.
El trabajo de interiorista en audiovisual
El trabajo comienza en la preproducción con el análisis de guion y la creación de moodboards. “El cine se nutre de distintas artes. La primera chispa se enciende con el propio guion y luego lo que puedes aportar de tu bagaje cultural”, dice Robles Castrillo.
Después, se diseñan bocetos, planos y maquetas, y se coordina la construcción o adaptación de locaciones. Durante el rodaje, el equipo de arte cuida cada detalle, sin olvidar la presencia del departamento de sostenibilidad, encargado de controlar la procedencia de la madera para que sea local y cumpla los estándares de sostenibilidad.
Por eso, en los proyectos de época, los moodboards se componen de fotogramas de películas antiguas y documentos que permiten recrear el periodo histórico sin anacronismos. Entre los trabajos de Robles destaca la película Asteroid City, de Wes Anderson, donde los colores vibrantes y las texturas artificiales atienden al particular universo del director estadounidense, cuidadosamente coreografiado para transmitir un ambiente retrofuturista y teatral.
En proyectos como As Neves exigen que la dirección de arte se mueva hacia una estética más orgánica, sensible y natural para que los espacios parezcan surgir de la vida cotidiana de los personajes y del paisaje rural gallego.
“El cine se nutre de otras artes, como la literatura, la fotografía, el teatro y la pintura”, señala Robles, por lo que la dirección de arte y el interiorismo se vuelven herramientas narrativas fundamentales. A través del diseño del espacio, el cine y la televisión construyen significados invisibles que el espectador percibe de manera intuitiva, pero profundamente efectiva.

